La controvertida norma contempla multas y penas de hasta tres años de prisión para cualquier declaración pública oral o escrita que indique que Polonia fue cómplice de los crímenes del Holocausto.

El presidente polaco, Andrzej Duda, promulgó ayer una polémica ley que contempla multas y penas de prisión para quien atribuya a Polonia las atrocidades cometidas contra los judíos por la Alemania nazi durante la ocupación del país, desafiando las críticas de Israel y Estados Unidos y de expertos y académicos.

Desde ayer, cualquier declaración pública oral o escrita que indique que Polonia fue cómplice de los crímenes del Holocausto será un delito que merecerá desde una multa hasta tres años de prisión, lo cual, según los críticos, atenta contra la libertad de expresión y abre una peligrosa puerta al negacionismo del Holocausto.

El Senado terminó de sancionar la ley la semana pasada y estaba a la espera de la firma del presidente, que ya había adelantado que la sometería al Tribunal Constitucional para que analice si su contenido vulnera la libertad de expresión.

Según las autoridades polacas, la norma es necesaria para proteger la reputación de sus ciudadanos y asegurarse de que son reconocidos como víctimas y no como actores de la agresión nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Horas antes de promulgarla, Duda defendió la ley en un discurso televisado en el que aseguró que “preserva los intereses de Polonia, nuestra dignidad y la verdad histórica para que los juicios contra nosotros en todo el mundo sean honestos y para que nos abstengamos de difamarnos a nosotros mismos, como Estado y como nación”.

El presidente polaco recalcó que “no se puede hablar en ningún caso de una responsabilidad sistemática de Polonia en el Holocausto”, y defendió la importancia de la norma para garantizar el “buen nombre” de sus compatriotas.

“Polonia fue atacada y ocupada durante la II Guerra Mundial, por lo que está fuera de dudas que los polacos no fueron de ningún modo responsables del Holocausto”, insistió Duda, quien recordó que durante el conflicto murieron “seis millones de polacos, de ellos la mitad judíos”.

“Durante la guerra hubo países que colaboraron con los nazis, que actuaron como sus marionetas, pero Polonia siempre luchó contra la ocupación alemana y su población nunca se rindió”, agregó, citado por la agencia de noticias EFE.

Los principales partidos de la oposición criticaron la decisión de Duda, con cuya firma la ley entra en vigor, y la consideraron un “error diplomático” que abrirá una “crisis” con Israel.

“La decisión del presidente es una mala decisión, es una decisión consecuencia de la presión del partido Ley y Justicia (PiS, la fuerza gobernante en Polonia, a la que Duda está vinculado), así como de la presión de nacionalistas y antisemitas”, dijo el jefe del grupo parlamentario de la formación Plataforma Ciudadana, Slawomir Neumann.

Israel, junto con Estados Unidos, uno de los más estrechos aliados del Ejecutivo nacionalista polaco, se mostraron ayer esperanzados con que la ley sea enmendada en el Tribunal Constitucional.

“Israel continúa en comunicación con las autoridades polacas y ha expresado sus reservas en relación a la ley”, señaló en un comunicado la Cancillería israelí.

“Esperamos que durante el plazo asignado hasta que las deliberaciones del Tribunal Constitucional hayan concluido, podremos acordar cambios y correcciones”, añadió.

La reacción pareció tibia en comparación a la firme condena del primer ministro Benjamin Netanyahu y de miembros de su gabinete en los últimos días, que puede significar que el asunto no está cerrado.

El gobierno ultraconservador de PiS controla el Tribunal Constitucional.

Israel y Estados Unidos sostienen que la medida socavará la libertad de expresión y, aunque recoge excepciones legales para la investigación o el arte, puede dificultar cualquier discusión sobre hechos históricos básicos y sobre el papel que algunos polacos desempeñaron en los crímenes nazis.

Polonia tenía la mayor población judía antes de la II Guerra Mundial: 3 millones de los 6 millones de judíos aniquilados por los nazis en la “solución final” fueron asesinados en campos de concentración ubicados en la Polonia ocupada (1939-1945) por los nazis, como Auschwitz, Treblinka o Sobibor.

Sólo 380.000 de los 3 millones de judíos polacos sobrevivieron al exterminio. Y no sólo los judíos sufrieron las atrocidades del régimen nazi durante la ocupación alemana, cientos de miles de polacos católicos fueron deportados y asesinados también.

Los polacos ni organizaron ni construyeron los campos de exterminio, algo que la historia no cuestiona. Tampoco el gobierno polaco en el exilio colaboró jamás con los nazis.

Y entre los polacos fueron un nutrido número quienes ayudaron a los judíos y opusieron tremenda resistencia al régimen del Tercer Reich. Sin embargo, como en todos los países ocupados hubo ciudadanos que colaboraron con el régimen nazi.

Negar esa realidad, han alertado los académicos y activistas, puede alentar un aumento del antisemitismo en un momento, además, en el que la ultraderecha y las posturas xenófobas están aumentando en Polonia.

El antisemitismo en Polonia, un país de unos 38 millones de habitantes y actualmente uno de los más unitarios étnica y religiosamente, se ha incrementado, según el último informe de 2017 del gobierno israelí, que cada año sondea las actitudes de distintos países.

Una conclusión que se repite en otros estudios, como uno de la Universidad de Varsovia u otro del Pew Research Center, que revela que un 18% de los ciudadanos retiraría la nacionalidad a los judíos.

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