El presidente estadounidense aseguró que el sucesor del ayatolá Alí Jamenei deberá contar con la aprobación de Washington. Desde Teherán rechazaron cualquier interferencia externa y remarcaron que la designación corresponde exclusivamente a las instituciones iraníes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el futuro líder supremo de Irán “no durará mucho” en el cargo si no cuenta con el visto bueno de su administración, en medio de la escalada militar entre Washington, Israel y Teherán tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei.
“Tendrá que obtener nuestra aprobación”, sostuvo el mandatario republicano en una entrevista con la cadena ABC News. “Si no la obtiene, no durará mucho”, añadió al referirse al proceso de sucesión que se abrió en Irán tras la muerte del líder religioso el pasado 28 de febrero.
Las declaraciones de Trump se producen mientras la República Islámica atraviesa un período de incertidumbre política. El líder supremo es la máxima autoridad del sistema iraní y su designación recae en la Asamblea de Expertos, un órgano compuesto por clérigos de alto rango.
El mandatario estadounidense aseguró que su objetivo estratégico es evitar que la crisis con Irán se repita periódicamente. “Queremos que esto no tenga que volver a ocurrir cada diez años”, señaló.
A pesar de su postura dura, Trump no descartó que el sucesor provenga del mismo círculo religioso que gobierna el país desde la revolución islámica de 1979. Según indicó, podría aceptar a un dirigente vinculado al régimen de los ayatolás siempre que se trate de un “buen líder”.
En ese marco, el presidente defendió la ofensiva militar contra Teherán y sostuvo que las operaciones avanzan según lo previsto. También describió a Irán como un “tigre de papel” y aseguró que gran parte de sus capacidades defensivas han sido neutralizadas.
Trump afirmó además que las fuerzas estadounidenses destruyeron la totalidad de la flota naval iraní durante los combates recientes. “Lo bueno es que hundimos 44 de sus barcos, que es toda su flota”, sostuvo.
Desde Teherán, sin embargo, rechazaron con firmeza cualquier intento de intervención externa en el proceso político interno. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Aragchi, aseguró que la elección del nuevo líder supremo es una decisión que corresponde exclusivamente a las instituciones del país.
“No permitimos que nadie interfiera en nuestros asuntos internos. Corresponde al pueblo iraní elegir a su nuevo líder”, afirmó el jefe de la diplomacia en una entrevista con el programa Meet the Press de la cadena NBC.
Aragchi señaló además que la identidad del próximo líder aún es incierta y evitó confirmar versiones que circulan en medios iraníes sobre posibles candidatos.
Entre los nombres mencionados aparece Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder supremo, aunque el canciller descartó pronunciarse sobre esas especulaciones. “Nadie lo sabe. De hecho, hay muchos rumores”, señaló.
Mientras tanto, la guerra ya comienza a tener efectos económicos dentro de Estados Unidos. Desde el inicio de los enfrentamientos hace una semana, el precio de la gasolina subió un 16%, equivalente a unos 47 centavos por galón, lo que llevó el promedio nacional a 3,45 dólares.
Trump minimizó el impacto de esa suba y la calificó como una consecuencia transitoria del conflicto. “Es un pequeño fallo. Tuvimos que tomar este desvío. Sabía exactamente lo que iba a pasar”, afirmó.
En paralelo, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, buscó diferenciar las operaciones militares de Washington de los ataques recientes contra infraestructura energética iraní.
Según explicó en una entrevista con CNN, Estados Unidos no tiene previsto atacar el sector petrolero o gasífero de Irán. “No hay planes de atacar la industria del petróleo, el gas natural o cualquier aspecto de su sector energético”, aseguró.
Wright señaló que los bombardeos contra depósitos de combustible fueron realizados por Israel y no forman parte de la estrategia estadounidense.
Consultado además por los reportes sobre contaminación y deterioro de la calidad del aire en Teherán tras los ataques, el funcionario restó gravedad a la situación. “Unos pocos días de menor calidad del aire en Teherán no son nada comparado con lo que el pueblo iraní ha sufrido bajo el régimen”, afirmó.
En ese contexto, la sucesión en la cúpula del poder iraní se perfila como un factor clave para el futuro de la región, mientras continúan los combates y crece la presión internacional para evitar una escalada mayor del conflicto.
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