Tras el anuncio de que EE.UU. romperá relaciones comerciales con España, Pedro Sánchez ratificó su rechazo a la ofensiva militar. Francia y China respaldaron a España y pidieron respetar el derecho internacional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató una crisis diplomática y económica al anunciar que romperá "todo el comercio con España". La medida surge como represalia ante la negativa del gobierno de Pedro Sánchez de permitir el uso de las bases militares de Rota y Morón para la actual ofensiva bélica contra Irán.
El anuncio lo hizo en la Casa Blanca durante un encuentro entre Trump y el canciller alemán, Friedrich Merz. En la reunión, el mandatario estadounidense calificó a España como un "aliado terrible" por no autorizar el despliegue operativo en su territorio, una postura de rechazo que también ha adoptado el Reino Unido. La decisión no solo pone en jaque una relación comercial histórica, sino que tensa las costuras de la OTAN.
Desde el Palacio de la Moncloa, Pedro Sánchez afirmó que la posición de su Gobierno es “clara y consistente” subrayando el respeto al derecho internacional: “No a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos. No a resolver conflictos con bombas”, sentenció Sánchez, resumiendo su postura en un tajante “no a la guerra”. Además, advirtió que un conflicto con Irán solamente traería incertidumbre económica y una escalada en los precios de la energía, asegurando que España no cederá “por el miedo a las represalias de alguno”.
La amenaza comercial de Trump provocó una respuesta inmediata de solidaridad dentro de la Unión Europea. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, le transmitió su apoyo a Pedro Sánchez frente a la decisión del mandatario estadounidense. Macron fue tajante al señalar que las operaciones militares de Estados Unidos e Israel se han ejecutado "al margen del derecho internacional" y, por lo tanto, no cuentan con el respaldo de París.
Esta postura coloca a Francia en una "tercera vía", priorizando la contención y la defensa de activos europeos frente a la ofensiva total liderada por la administración de Donald Trump. Macron ordenó un despliegue militar defensivo sin precedentes: el portaaviones Charles de Gaulle fue enviado al Mediterráneo y se reforzaron los sistemas antiaéreos en Chipre.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China se sumó a la defensa del libre comercio. La portavoz Mao Ning señaló que el comercio "no debe usarse como un arma ni como una herramienta" y denunció que los ataques contra Irán violan la legalidad internacional.
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