BRASILIA (Télam).- Unos aprovechan su pasado glorioso en el deporte, otros sus horas de exposición en los grandes medios y en el espectáculo, y las menos sus agraciados físicos o un efímero momento de popularidad. Los candidatos “célebres” son los recién llegados a la política que buscan dar cuenta del descrédito de la clase dirigente y robarle votos y espacios en las próximas elecciones del 3 de octubre.
Un payaso, cantantes, ex futbolistas y ex boxeadores, ex participantes de Gran Hermano, una actriz porno, una presentadora de televisión, hasta la responsable de un escándalo sexual que llevó a la renuncia a un alcalde de Nueva York, fueron los encargados de darle color y cierto glamour a la campaña electoral pero también de poner al descubierto la crisis de representatividad de la política brasileña.
El más llamativo de los casos es el del payaso Tiririca (Francisco Everaldo Oliveira Silva, según su nombre real), quien es una figura legendaria de la televisión brasileña y candidato a diputado estadual por el Partido de la República que encabeza varias de las encuestas de opinión, lo que provocó el escándalo en los medios brasileños y más aún en sus competidores que no dejan de criticarlo.
Pero el fenómeno Tiririca, quien podría cosechar más de un millón de votos y permitir que detrás de él ingresen a la cámara varios candidatos tradicionales, es reflejo de “un vacío entre la escena política y la sociedad en el que entran las celebridades, en una búsqueda por recuperar la sociedad”, explicó el cientista político Gaudencio Torquato. Esta distancia entre dirigencia y sociedad que señala Torquato es “resultado de una esfera política largamente desacreditada, muy criticada por la población, que no sale de una crisis de liderazgo dirigencial que genera una brecha en la que emergen estos artistas candidatos”.
“Ningún partido escapa a esta realidad. Todos ellos son muy semejantes ante la ciudadanía y en función de esa situación es que aparecen las mujeres desnudas como candidatas estrellas”.
Pero estas celebridades “son convocadas por los mismos líderes de los partidos políticos que saben que estos nuevos candidatos tienen una gran proximidad en la población y son los más capaces de atraer votos para los políticos”.
Dos campeones del mundo
Al caso de Tiririca le siguen otros de no menos renombre como la delantera de la selección brasileña que ganó el Mundial de Fútbol de 1994. El goleador Romario compite por la diputación federal por el Partido Socialista Brasileño (PSB) en Río de Janeiro, mientras que Bebeto busca ser elegido como diputado regional del mismo estado por el Partido Democrático Laborista (PDL).
Otro ídolo deportivo, el ex boxeador Acelino Freitas (alias Popó), confía en que sus títulos mundiales lo ayuden a ganar una banca en la legislatura de Bahía por el Partido Republicano Brasileño (PRB), al igual que su par Adilson “Maguila” Rodrígues un peso pesado que se presenta en la televisión con sus guantes para luchar contra la corrupción, el desempleo y las drogas.
Cameron Brasil, nombre artístico de Luciana Ribeiro Cruz, candidata a Diputada Federal por el PTN de San Pablo, es conocida por sus actuaciones en películas para adultos y lejos de ocultar su profesión intenta aprovecharla desde su imagen de campaña con la lista 69 y un beso carmesí como logo.
En el rubro “mujeres fruta” la candidata a diputada federal por el Partido Laborista Nacional (PTN), Suellem Rocha, una sexy bailarina de cabaret conocida como la “gatinha del funk” se presenta con el apodo de “Mujer Pera”, similar a la “Mujer Melón” con el que surgió Cristina Celia Antunes, por sus atributos con los que seduce a los seguidores del Partido Humanista de la Solidaridad para ser diputada estatal en Río de Janeiro.
También ex prostitutas
Ya con una campaña mucho más directa que la de estas mujeres, se presenta la activista y ex prostituta Gabriela Leite, de 58 años, y con el lema de “Una puta diputada” busca una banca para el Partido Verde para promover iniciativas que terminen con los prejuicios contra las profesionales del sexo.
En la misma tónica se presenta la ex “garota de programa” Andréia Schwartz, que se hizo conocida en 2008 cuando reveló al FBI los pormenores de la relación que tenía una de sus compañeras, Ashley Dupre, con el entonces gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer. Deportada de Estados Unidos por prostitución, ahora quiere un lugar en la legislatura del estado de Espíritu Santo.
comentar