El Supremo Tribunal de Venezuela sufrió este martes por la noche un ataque con granadas arrojadas desde un helicóptero que había sido robado por un policía al que el Gobierno de ese país acusa de tener vínculos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA, en su sigla en inglés) de los Estados Unidos. Poco antes, un grupo leal al mandatario atacó el Parlamento con cohetes pirotécnicos.
El hecho ocurrió este martes, en paralelo con un ataque armado contra la sede del Poder Legislativo de ese país, y poco después de que el presidente Nicolás Maduro pronunciara un discurso en el que llama a sus seguidores a tomar las armas para defender la Revolución Bolivariana. “Si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia y fuera destruida la revolución bolivariana, nosotros iríamos al combate, nosotros jamás nos rendiríamos, y lo que no se pudo con los votos lo haríamos con las armas”, dijo Maduro durante un acto político en Caracas.
Al mismo tiempo, el jefe del Parlamento, el opositor Julio Borges, calificó el discurso de Maduro como una “aceptación” de que Venezuela vive una dictadura “violenta” y señaló que el presidente es “quien está buscando que Venezuela vaya al caos”, además de buscar su “permanencia en el poder”.
Borges también responsabilizó a la administración de Maduro de arengar a los grupos civiles que atacaron la sede del Poder Legislativo, luego de que se produjera un choque entre algunos diputados y miembros de la Guardia Nacional (GNB, policía militarizada) dentro del edificio. Estos grupos lanzaron cohetes pirotécnicos y otro tipo de artefactos hacia el interior del Parlamento, según algunos vídeos publicados en las redes sociales.
Los parlamentarios y los trabajadores permanecieron encerrados dentro del edificio unas cuatro horas hasta que estas personas se retiraron.
Posteriormente, un grupo abordó un helicóptero de la policía científica de Venezuela (CICPC), y, liderados por el inspector Oscar Pérez, sobrevoló la sede del Tribunal Supremo de Caracas difundiendo un video con un mensaje por “la libertad” del país en el que se pide la renuncia de Maduro.
En la grabación, difundida en su cuenta en Instagram, Pérez lee un escrito a cara descubierta y en compañía de otros cuatro uniformados encapuchados, y pide a los venezolanos ir “a cada base militar” del país, al tiempo que indica que se está realizando un “despliegue aéreo y terrestre” para “devolver el poder al pueblo democrático” y así “hacer cumplir las leyes para restablecer el orden constitucional”.
Desde el Gobierno venezolano señalaron que el helicóptero fue robado por Pérez de la base aérea militar de La Carlota, en Caracas al tiempo que revelaron que el policía está siendo investigado por sus “vínculos con la Agencia Central de Inteligencia” de EE.UU. y la embajada de Estados Unidos en ese país.
El ministro de Comunicación venezolano, Ernesto Villegas, explicó que Pérez, inspector adscrito a la división de transporte aéreo de la policía científica (CICPC), voló la aeronave hasta el Ministerio de Interior en el centro de la capital y “efectuó alrededor de 15 disparos contra la edificación”, mientras en la terraza de ese organismo se realizaba un “agasajo” con unas 80 personas.
Luego, se dirigió a la sede del Poder Judicial donde “fueron efectuados disparos y lanzadas al menos cuatro granadas de origen colombiano y fabricación israelí, de las cuales una no estalló y fue colectada”.
Según Villegas, estos ataques forman parte de “una escalada golpista contra la Constitución y sus instituciones, y son de carácter terrorista “enmarcados en la ofensiva insurreccional adelantada por factores extremistas de la derecha venezolana con apoyo de gobiernos y poderes extranjeros”.
El funcionario explicó que las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad del Estado se encuentran a la búsqueda de Pérez con el fin de capturarlo y arengó a los ciudadanos a reportar su presencia a través del 911.
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