La mujer, de 74 años, fue condenada por tres asesinatos por envenenamiento.

Una septuagenaria japonesa, conocida como la “viuda negra”, fue condenada a muerte ayer por asesinar a tres de sus cónyuges e intentar matar a otro, al término de un juicio que conmocionó al país.

Chisako Kakehi recibió el apodo de “viuda negra” en referencia a una araña que come a los machos tras el apareamiento, y también el de “envenenadora” porque utilizó cianuro para llegar a sus fines. “La acusada hizo que las víctimas bebieran un compuesto con cianuro con intenciones homicidas en los cuatro casos”, declaró ayer Ayako Nakagawa, la juez del tribunal de Kioto (oeste) donde se celebraba el juicio de Kakehi desde finales de junio, según informó la cadena pública NHK.

Los tres asesinatos y el intento habían sido premeditados y “bien preparados”, añadió la juez, que dijo no “haber tenido otra opción” que enviar a la acusada a la horca por esos hechos. Kakehi no mostró ninguna emoción al oír el veredicto. La mujer de pelo entrecano, que lleva un aparato auditivo, le había pedido a la juez que hablara fuerte.

La justicia rechazó los argumentos de los abogados de la defensa, según los cuales la acusada padecía demencia y, por tanto, no podía considerarse como responsable penalmente. El año pasado, varios exámenes médicos confirmaron que Kakehi sufría demencia, pero en un estado precoz, lo cual no le impedía comparecer ante el tribunal. La fiscalía aseguró que la septuagenaria mataba a sus amantes tras haber procurado que la designaran como heredera de su patrimonio tras su muerte. En más de una década logró amasar una fortuna de 1.000 millones de yenes (unos 8,7 millones de dólares) al cobrar los seguros de vida de sus cónyuges y heredar sus bienes inmobiliarios y depósitos bancarios, según la prensa japonesa. Después perdió la mayor parte de su dinero en operaciones financieras ruinosas, antes de ser detenida en noviembre de 2014. La juez Nakagawa declaró que Kakehi había matado “por amor al dinero”.

Desde la muerte de su primera pareja en 1994 a causa de una enfermedad, mantuvo relaciones con una decena de hombres, de los cuales seis fallecieron, según los medios locales. Kakehi se casó con cuatro de ellos a los que había conocido mediante agencias matrimoniales que le presentaban, a petición suya, hombres mayores, ricos, sin niños y que vivieran solos. Se halló cianuro en los cadáveres de al menos dos de sus ex cónyuges, y los investigadores encontraron restos de veneno en los cubos de basura de su casa en Kioto.