Tras vincularse a Dana, los integrantes de Arco Iris cambiaron esencialmente su modo de vida y comenzaron una vida en comunidad, donde se dedicaron, además de la música, a desarrollar cultivos, prescindir del alcohol, carne, sexo y drogas, y practicar yoga y ejercicios espirituales. Como también se distribuían las tareas hogareñas y de limpieza, hubo quienes, desde el rock más duro, y desde alguna revista especializada, decidieron burlarse tildándolos de "las amas de casa del rock". Tiempos de prejuicios, aun en sectores que presumían de no serlo.