Si bien hay detenidos por el hecho, que para la justicia estaría resuelto, el repudio crece porque se asegura que el origen fue un denominado "cortito", que es un secuestro de un delincuente realizado por efectivos policiales corruptos que luego solicitan dinero a la banda en concepto de rescate.
"Es lo que se dice acá", reafirmó Luis a este medio. "Por eso hay mucha bronca entre los vecinos. Estos policías hacen esto cada tanto. Capturan a uno, lo tienen ahí guardado, y si no aparece la guita le meten una causa pesada. Este quilombo arrancó con un cortito. Un pibe cayó, la banda lo ayudó con guita para sacarlo, y después se portó mal con el grupo. No sabemos bien qué pasó, pero ya lo tenían amenazado. Hace dos semanas lo habían venido a buscar con otro auto robado para matarlo, pero no lo engancharon", señaló el vecino.
En el marco de estas versiones del barrio, que se apartan del relato oficial, las víctimas Fernando Bravo (16), Alexis Bracamonte (17) y Lucas Díaz (18), fueron un daño colateral en el ataque. "El pibe que vinieron a matar los vio, y se pudo escapar cuando empezaron los tiros. Los chicos ni se enteraron. Pudo ser peor, porque había unos 15 pibes, que estaban en el paredón haciendo tiempo porque Fernando cumplía años y los había invitado a comer pizzas", contó el vecino.
Todo ocurrió el martes de la semana pasada, poco antes de la 1 de la madrugada. El barrio es conocido como Villa París porque se ubica en la intersección de las calles París y Río Deseado. Según indicaron fuentes policiales y judiciales, esa jornada se realizaron al menos una docena de disparos contra el grupo de jóvenes y tres de ellos recibieron heridas mortales, mientras que otros sufrieron lesiones de menor consideración.