Graciela Prono aportó dinero y logística para que Walter Brawton pudiera escapar. Antes de fin de año será sometida a un debate oral, acusada de coautora de la evasión del sujeto, condenado a 30 años de prisión y de intoxicar a un agente del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Walter Brawton es el nombre de un violador serial, que fue condenado y escapó de la cárcel de Ituzaingó, en un escandaloso hecho registrado hace 6 años. Mientras el peligroso depravado sigue prófugo, ahora se sabe que una mujer que lo ayudó en la logística de la evasión fue capturada y ahora será sometida a juicio oral.

Brawton salió de la Unidad 39 de Ituzaingó donde se encontraba alojado para visitar a su madre en San Antonio de Padua, custodiado por un efectivo del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), quien allí fue convidado por otra mujer con empanadas. Tras ingerirlas, comenzó a sentirse mal, lo que fue aprovechado por el violador para darse a la fuga.

La “famosa” mujer que ayudó a Brawton fue identificada como Graciela Prono, que ahora se sabe fue detenida tiempo atrás en Liniers tras regresar desde Bolivia, donde se sospecha que en aquel momento se encontraba el prófugo. La mujer era seguida por la Unidad Fiscal de Instrucción 5.

Tras su captura, será sometida antes de fin de año a un debate oral, acusada de ser la coautora de la evasión del peligroso sujeto al intoxicar a un guardia de seguridad. Asimismo, un hombre que es amigo de Prono también fue imputado por colaborar con el plan, prestando su auto y su casa de San Antonio de Padua.

Alicia Angiono, de Madres y Familiares de Víctimas (Mafavi), recordó la sucesión de hechos que terminaron en la fuga del peligroso sujeto. En febrero de 2011 por pedido anterior de Héctor Ibarra de la Asociación Li-May se traslada a Brawton a una cárcel de máxima seguridad, la Unidad 30 de General Alvear.

En julio del mismo año, las abogadas particulares Clide Luchini y Catalina Sara Maidana, piden que lo saquen de allí. Luego, el Tribunal Oral Criminal 2 de Morón le pide al SPB su inmediato traslado a la Unidad 39 de Ituzaingó y que solamente se lo saque de ahí por expreso pedido judicial.

”Y así fue -precisó Angiono- a pesar de que el SPB le había informado al Tribunal que no recomendaba el traslado del interno por su alta condena y el peligro de que se fugue, porque esa unidad es de seguridad media. Brawton pidió salir para ver a su madre con certificado médico que no se constata para saber la severidad de la enfermedad que sufría”.

Lo cierto es que hay pruebas de que Brawton manipuló a Graciela Prono para lograr recursos económicos y también ayuda en la logística en relación a su escape, que ocurrió tras convidarle empanadas al guardia de seguridad que lo acompaño hasta la casa de su madre, tras lo cual resultó intoxicados. El violador se fugó y desde ese momento no ha sido capturado.

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