A 42 años del último golpe militar, Graciela Fernández Meijide, referente de la lucha por los derechos humanos y madre de un joven desaparecido, consideró que en la Argentina de hoy no hay lugar para la reconciliación porque “nadie de los que tuvieron responsabilidades en los enfrentamientos de los años ‘70 ha pedido perdón”. “No me siento obligada a perdonar a quien no me pide perdón”, dijo en diálogo con este diario. Fernández Meijide, ex integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y de la Comisión nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), consideró que la dictadura impidió que se juzgaran los delitos cometidos por las organizaciones armadas convirtiendo a sus integrantes en víctimas, sin que de esa manera se pudieran judicializar sus responsabilidades penales en aquellos años.
Con respecto al otorgamiento de la prisión domiciliaria a represores como Alfredo Astiz opinó que “me da lo mismo que el beneficio sea para él o para una embarazada o una madre de un menor de cinco años: son todos seres humanos”.
-¿A 42 años del golpe del ‘76, es posible hablar de reconciliación y perdón?
-Yo creo que aquellas antinomias cuando se dio el golpe, eran otras. El concepto de derechos humanos, de democracia, no eran lo que es hoy, ni siquiera existía. Las organizaciones armadas querían el poder y hablaban de democracia burguesa. En momentos en que se exponía la vida y se tomaban vidas, nadie hablaba de derechos humanos. Desde las fuerzas armadas, que venían de golpe en golpe y que habían demostrado que el tema de la democracia les importaba poco, es más, llamaban a elecciones cuando la propia sociedad no toleraba la propia inoperancia de los gobiernos militares, estaban siempre dispuestos a derribar la democracia en cualquier momento. Esa dictadura, que fue la más negra que tuvimos, nos dejó después cuando se recuperó la democracia con dos sectores: uno víctima, pero no porque no hubiera a su vez cometido asesinatos, sino por cómo se impidió que se los juzgara, se terminó con toda posibilidad de que hubiera juicios como corresponde. Nos dejó un resultado que Raúl Alfonsín quiso que con memoria y justicia se terminara saldando, pero no se logró.
-¿Arrepentimiento?
-Hoy por hoy ni del lado de los militares hubo un pedido de disculpas, ni un gesto de aportar datos que permitieran acercarse más a al verdad, saber qué fue de los desaparecidos, qué es de aquellos niños hoy adultos que cada tanto siguen apareciendo. Ni del lado de los sobrevivientes de las organizaciones armadas ha habido tampoco una crítica por lo que se hizo. Sí hubo gente que ha hecho críticas, muchos, tanto de izquierda como desde montoneros, pero no oficialmente.
-Como hecho novedoso, este año se autorizaron homenajes en unidades militares a las víctimas del terrorismo. ¿Puede haber reconciliación entre las víctimas de ambos terrorismos?
-Cada vez que alguien apareció intentándolo en ninguno de los dos casos apareció gente notoria, salvo en algunos casos personalísimos, que la haya apoyado. No es como en Colombia que se sentaron en una mesa con las FARC y el gobierno a firmar la paz pero estaban todavía en actividad. Ni fue el caso de Sudáfrica. Acá se está resolviendo con la justicia, todavía en marcha en juicios que se estiran al infinito. Por otro lado, creo que hablar de reconciliación es casi inútil porque no hay ninguna vocación. En cambio, la sociedad está cada vez más lejos en su mayoría de estos asuntos. Está más preocupada por los problemas que son urgentes y cotidianos. Preocupa a quienes estamos involucrados. En lo personalísimo, a mí nunca nadie me pidió perdón, por lo tanto no me siento obligada a perdonar.
-Le pregunto respecto de su postura con respecto a represores que cumplen su condena y han superado la edad que habilita la prisión domiciliaria o padecen enfermedades terminales.
-La ley es bastante vaga en ese sentido, ya que dice “podrá”. El juez “podrá” reunidas ciertas condiciones disponer la prisión domiciliaria de tal o cual condenado. Es decir que pone la decisión a disposición del juez que es quien determina en definitiva. Cada juez tiene entonces la posibilidad de decidir.
-¿No debería influir en la evaluación del juez el carácter de lesa humanidad del delito cometido para juzgar si procede o no la prisión domiciliaria, aún cuando puedan estar dadas las otras condiciones?
-Considero que no debe influir en la decisión del juez, son seres humanos. El delito de lesa humanidad tiene la condición de imprescriptible, fue cometido desde el Estado, esto no impide que una persona que está en condiciones de beneficiarse de la prisión domiciliaria lo sea. Ese es mi criterio personal.
¿Sigue habiendo una separación en la sociedad respecto a estos hechos, incluso entre quienes condenan los golpes?
-Para mí la peor separación es la que proviene de la intolerancia por la opinión del otro.
- ¿Hubo un espíritu excluyente en la convocatoria a la conmemoración de este 24 de marzo?
- Siempre esperé que no hubiera invocaciones a derribar al gobierno, como sucedió en otros 24 de marzo. Una aspira a que impere la sensatez.
- En otras ocasiones no se ha permitido participar del acto a sectores que siempre repudiaron el golpe, simplemente por pertenecer a determinada divisa política.
- Es arbitrario. Y en tanto y en cuanto la cosa siga así nada se engrandece, más bien se achica.
- ¿No la invitaron a la Plaza?
- No hace falta que me inviten para ir a un acto. Pero es posible que alguien se permita agredirme aunque sea verbalmente, como ya ha ocurrido en las redes sociales que yo no las transito pero me han contado.
-¿Está de acuerdo en el caso de Astiz con la prisión domiciliaria?
- Me da lo mismo que sea Astiz (el que aspire al beneficio de la prisión domiciliaria) o que sea una señora que está detenida, está embarazada o es mamá de un menor de 5 años. Hay una lista que se les propone a los jueces, de condenados que estarían en condiciones de tener una prisión domiciliaria. Eso lo hace una comisión especial integrada por gente de la Procuraduría del Servicio Penitenciario, por defensores, por gente puesta por el ministerio. Es una comisión que analiza cada tanto y eleva una lista de posibles beneficiarios de la prisión domiciliaria. En lo personal creo que si cumplen con las condiciones donde la ley dice “podrán”, deberían beneficiarse igual que cualquier otro preso. Las condiciones que pone la ley son enfermedad terminal, edad avanzada o ser embarazada o madre de un menor.
-¿El criterio de lesa humanidad puede ser aplicado a los delitos de los grupos guerrilleros?
- No, para mí. El delito de lesa humanidad sólo puede cometerse desde el Estado. Esos grupos habrán cometido delitos pero no tenían potestad de gobierno, ni posibilidad de garantizar su impunidad, cosa que sí tienen los gobiernos.
-Estos días se debatió el tema de lesa humanidad aplicado a los grupos guerrilleros en el caso Larrabure (el mayor, ascendido a coronel, Argentino del Valle Larrabure, asesinado tras un largo y penoso cautiverio en 1974 por el ERP). ¿Ese fallo podría reactivar la teoría de los dos demonios?
-Este miércoles se tendría que haber expedido la justicia de Rosario. A lo mejor el fallo se produjo pero no se dio a la publicidad. Hubo un sólo demonio, porque es más grave cuando los delitos se cometen desde el gobierno y del Estado, porque esa gente tiene herramientas para garantizar su impunidad.