La pena recayó en Walter Sebastián Gualtieri, único imputado -hasta ahora- por el homicidio del cabo de la Federal Néstor Alejandro Valdez. La banda irrumpió en la vivienda de su familia y lo ejecutó al descubrir una gorra policial.

El hasta ahora único imputado por el asalto a una familia, en el que ejecutaron a balazos a uno de sus integrantes al descubrir que era un efectivo de la Policía Federal Argentina, fue condenado a prisión perpetua, en un fallo que también determinó que se profundice la investigación para dar con sus cuatro cómplices, quienes se encuentran en libertad, pese a que en los seis años transcurridos quedaron identificados pero nunca fueron detenidos.

Tras conocerse la sentencia, los familiares del cabo Néstor Alejandro Valdez manifestaron que este primer veredicto en el caso “significa un alivio, un poco de paz”, al mismo tiempo que señalaron que “seguiremos con la lucha hasta que el último de los culpables sea juzgado, como corresponde”.

La pena máxima, tal como lo habían solicitado en sus alegatos tanto la Fiscalía como la querella, recayó sobre Walter Sebastián Gualtieri (de 23 años), quien fue hallado culpable del delito de “homicidio criminis causa” por el Tribunal Oral Criminal Nº 2 de La Matanza, en relación al robo ocurrido en la medianoche del 16 de enero de 2012 en un domicilio de la calle Acassuso al 100 de Isidro Casanova, en la que una banda golpeó y maniató a toda una familia buscando dinero y al descubrir una gorra policial, balearon al cabo (de entonces 31 años), cuando pretendió ofrecer resistencia.

El acusado llegó preso al debate, cumpliendo una condena anterior de seis años aplicada por el Departamento Judicial de Mercedes por un “robo agravado” y ahora se decidió unificar las penas, extendiéndola a prisión perpetua.

En tanto, si bien restan difundirse los fundamentos, los magistrados ordenaron que se continúe con la investigación del episodio, debido a los que los testimonios ofrecidos en el debate y otras pruebas dan cuenta de la participación de otras personas en el asalto y posterior crimen de Alejandro Valdez, quien brindaba servicios en la comisaría 2ª y llevaba más de una década en la Policía Federal.

El abogado Domingo Loto, quien junto al letrado Walter Fidalgo representó a los padres de la víctima en este proceso, resaltó: “El Tribunal dictaminó que la investigación continúa para identificar al resto de la banda”, al mismo tiempo que sostuvo que para condenar a Gualtieri “se tuvo en cuenta, entre otros elementos, los análisis de ADN sobre huellas dactilares halladas en una habitación de la vivienda asaltada que coincidieron con las del acusado, la que pudo ser cotejada recién el año pasado cuando lo sentenciaron por un robo”.

Por su parte, Norma Campos, madre del policía asesinado, afirmó: “Esto es un poco de alivio, una caricia al alma, después de tanta lucha. Han sido seis años muy duros, golpeando puertas para que nos escuchen, reclamando a los fiscales y a los jueces para que se investigara a fondo, para que detengan a los culpables”. “Ya hay uno que va a pagar con la cárcel, pero esto debe seguir y sabemos que tenemos un largo proceso por delante hasta que los agarren a los otros cuatro, los juzguen y los condenen. Nosotros, como familia, nunca bajaremos los brazos”, enfatizó la mujer, en diálogo con DIARIO POPULAR.

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Cabe recordar que el drama se desencadenó cuando los ladrones sorprendieron a la familia Valdez Campos en momentos en que estaban en el patio delantero de su casa del barrio San Carlos de Isidro Casanova en la calurosa noche del 16 de enero de 2012. Las siete personas fueron amenazadas de muerte, obligadas a ingresar a la casa, donde las ataron y repartieron en distintas habitaciones, mientras las exigían la entrega de una suma de dinero que no tenían.

Mientras los sujetos revolvían todos los muebles buscando la plata y otros objetos de valor, hallaron la gorra policial del cabo y empezaron a gritar que había un policía en la vivienda, entonces Alejandro Valdez reaccionó, empezó a forcejear con uno de ellos y otro le efectuó tres disparos a quemarropa, para luego escapar con apenas algunas pertenencias de los damnificados por el robo. A pesar de la denuncia y una investigación, la banda se mantuvo impune a lo largo de los años y hoy, la mayoría de ellos sigue en libertad.

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