El homicidio del cajero bancario en la localidad bonaerense de Isidro Casanova derivó en un alerta generalizado ante la posibilidad del retorno de las grandes bandas que atacaban a sangre y fuego las sedes, como las lideradas por "El Gordo Valor" o "La Garza Sosa".
Más allá del lamentable hecho fatal que tuvo como víctima al trabajador Germán Chávez, el miedo a que se repitan episodios similares se concentra en las gravísimas falencias y puntos débiles del actual sistema de seguridad bancario en las más de dos mil sucursales en Capital Federal, el Conurbano y La Plata.
En diálogo con POPULAR, el perito en seguridad bancaria, Luis Vicat, expresó: "El triste hecho en la sucursal del Banco Nación no debe tomarse como un episodio aislado por las autoridades. Realmente sería un gravísimo error, dado que se trata de un exponente que puso de relieve la ausencia de seguridad en los bancos del área metropolitana de Buenos Aires, por lo que se deben tomar medidas urgentes para modificar el actual paradigma".
Este panorama sombrío también fue advertido por vocero del gremio La Bancaria, Eduardo Berrozpe, tras confirmar el paro nacional. "Vamos a parar en señal de duelo, repudio y reclamo", aseguró el dirigente, precisando que "el hecho fue ejecutado con total impunidad, y es consecuencia del descalabro en materia de seguridad bancaria que se realizó en el gobierno de Mauricio Macri, y se debe decir que el personal de seguridad, falto de capacitación y desarmado, no tiene la culpa".
En su análisis, el especialista Vicat explicó: "Hay determinadas circunstancias que obligan a encender las luces de alerta, porque podría ser una nueva etapa para bandas que parecían extinguidas, como las que golpeaban con violencia extrema en los 90 y principio de siglo, con El Gordo Valor o La Garza Sosa".
"En el caso de Isidro Casanova se pudo observar el mismo nivel de organización, aprovechando los puntos débiles de la sucursal, usando armas largas y con muchísima violencia, en el marco de una coordinación que indica inteligencia previa. Lo cierto es que resulta de una política de seguridad bancaria que padeció una pauperización progresiva. Las fallas en el sistema de seguridad no pararon de crecer en los últimos años. Por imperio del Banco Central, se fue desmantelando el anterior paradigma de seguridad, que estaba centrado en la obstrucción física, y en su reemplazo tenemos una vigilancia electrónica que no tiene capacidad alguna de evitar ataques de bandas criminales organizadas".
De acuerdo a lo que pudo averiguarse, en la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano Bonaerense y La Plata, funcionan más de dos mil sucursales bancarias.
"Coloco un sistema electrónico en mi casa que detecte la presencia de extraños, pero quito la puerta. Esto es lo que pasó en los bancos. No hay efectivos policiales en el interior, se quitaron los castilletes, las entidades eligen utilizar vidrios antivandálicos para proteger a los trabajadores en lugar de vidrios antibalas, se quitaron las rejas, y la lista sigue. Todo porque es más barato. Hoy los bancos son espacios de absoluta vulnerabilidad. Las personas contratadas como seguridad no portan armas, es decir no pueden reprimir un robo, y simplemente cumplen la función de ordenar filas, retar a los clientes por el uso del celular o despejar dudas para los trámites. No pueden hacer nada ante el ingreso de un grupo de malvivientes con armas largas como ocurrió en Isidro Casanova", expresó Vicat.
Un ex empleado bancario -que prefirió el anonimato- le contó a POPULAR que fue testigo de una situación que describe a la perfección lo ya descrito. "Cuando empecé a trabajar como bancario los vidrios eran antibalas, pero los fueron reemplazando por vidrios vandálicos. Una vez estalló uno porque afuera hacía mucho frío y adentro estaba la calefacción. Nos quedamos asombrados, porque decíamos que si entraban con armas no había forma de que nos protegiera. Y fue así", señaló.
"Las políticas de seguridad bancaria de los últimos años les permiten a los bancos no proteger los frentes de cajas con vidrios seguros. Se suprimió la presencia de efectivos dentro de las sucursales, primero desactivando el castillete. La vigilancia policial, entonces, desapareció. Los trabajadores y los clientes saben que cuando están dentro del banco son un blanco fácil. Hay que modificar todo esto con urgencia para no seguir lamentando muertes", dijo Vicat.
Despidieron los restos del cajero asesinado durante el robo al Banco Nación
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