El hijo de un concejal, quien había estado preso por distintos delitos y contaba con varios antecedentes penales, fue ejecutado ocho balazos, en un crimen ocurrido en la ciudad bonaerense de Zárate y los investigadores del caso descartaron el móvil de robo y creen se trató de un asesinato que puede estar relacionado con algún tipo de venganza por cuestiones sentimentales, debido a que, recientemente, se separó de su ex pareja, para entablar una nueva relación.
La víctima fue identificada como Antonio Fernández, de 36 años e hijo mayor del concejal Ramón Fernández, perteneciente al bloque Nuevo Zárate. Por lo tanto, su muerte también generó conmoción en el ámbito político y entre los vecinos, quienes destacaron que el crimen se registró en un lugar concurrido y que todavía no hay detenidos, ni sospechosos. Fernández hijo fue hallado asesinado a balazos este martes, a las 2 de la madrugada, el día en que cumplía 36 años, en el cruce de las calles Tres de Febrero y Matheu, de Zárate. “Presentaba al menos ocho impactos de bala en distintas zonas del cuerpo y en la escena del crimen los peritos secuestraron vainas calibre 9 milímetros”, precisaron los investigadores del caso.
De inmediato, tanto por la presunta mecánica del hecho, como por haber hallado dinero y otros objetos de valor entre las prendas de la víctima, “descartamos que se haya tratado de un robo o la resistencia a un intento de asalto. Tenía todas sus pertenencias e inclusive, al costado del cadáver quedó tirado su celular”, se indicó. El teléfono móvil fue secuestrado para ser sometido a pericias y del entrecruzamiento de llamadas, mensajes y posteos en las redes sociales podrían surgir datos determinantes. Al respecto, trascendió que “ya se tuvo acceso a parte del contenido del celular. Vimos que la víctima intercambiaba mensajes de texto con una mujer y que esto podría estar relacionado con el crimen".
La actual pareja de la víctima, una mujer de 32 años, le contó a la policía que Antonio Fernández debía encontrarse con ella a pocas cuadras de donde fue asesinado, pero nunca llegó. Además, reveló que había estado preso cinco años en la Unidad Penal 21 de Campana y que tiempo atrás habría mantenido una relación con otra joven, de la que se habría distanciado “no en buenos términos”. De acuerdo a los antecedentes penales, el hombre figura con una causa por "robo calificado por el uso de arma" del 15 de mayo de 2008 y otra por "portación ilegal de arma de uso civil" del 7 de febrero de 2017.