Piedras, clavos, troncos y hasta bujías son utilizados para agredir a los conductores, obligándolos a frenar para así poder asaltarlos. Exigen más seguridad, con patrullajes constantes, y una rápida asistencia.
Los 55 kilómetros que separan la Capital Federal con la ciudad de La Plata y que se unen a través de la autopista, se convirtieron en una zona absolutamente peligrosa para cualquiera que realice el trayecto, en su totalidad o parcial, con un vehículo particular. Las cifras sobre ataques vandálicos y delictivos con piedras, clavos miguelito, troncos, bujías o cualquier otro elemento que sirva para causar daños a los rodados, con el objetivo de frenar la marcha para concretar robos, son contundentes: un estudio desarrollado durante los últimos tres años revela que se perpetraron 234.300 hechos, a un promedio cotidiano de más de 200 episodios con estas características violentas.
Se trata de un relevamiento elaborado por la Comisión Nacional de Víctimas del Transporte Público (CNVTP), cuyo titular Martín Lescano explicó que "el informe tiene su punto de origen en enero de 2010, y se extiende hasta lo que va de enero de 2013, es decir, abarcamos un período de poco más tres años", precisando que "la cantidad total de hechos registrados con ataques a automovilistas en la Autopista la Plata-Buenos Aires es de 234.300, con picos de promedio diario de 207 casos".
El trabajo incluye los denominados "puntos calientes" de la autopista. "El concepto de ataque que utilizamos para realizar el trabajo se relaciona a hechos de extrema violencia, con personas que atentan directamente contra los automóviles. La mayoría de los hechos ocurren con la modalidad que incluye la utilización de proyectiles, en general piedras o cascotes, con el objetivo de destruir o dañar lo más posible los parabrisas de los automóviles. Se busca generar miedo en los conductores para que reduzcan la velocidad o directamente detengan la marcha, momento en que se cometen los robos, hurtos o secuestros exprés. Las crónicas policiales de los últimos tres años reflejaron estos casos sin parar", señaló Lescano.
Así, el titular de la organización que nuclea a familiares de víctimas del transporte, manifestó que "las estadísticas del estudio revelan que la peor zona está ubicada en Dock Sud, con alrededor de 50 casos cada jornada. La Bajada 9, que cualquier conductor que transite ese sector sabe que debe evitar, ya que el riesgo es enorme. Luego, aparece el puente La Saladita, el espacio entre el peaje de Quilmes y Bernal, el triángulo, el sector cercano a la villa Kennedy, también al barrio de emergencia Rodrigo Bueno y la bajada en La Plata, con unos siete hechos cotidianos, a pesar de encontrarse a escasas cuadras del centro operativo policial de la provincia", indicó Lescano.
"Estas situaciones son de extrema violencia para las víctimas. Hay casos de vuelcos provocados por las agresiones, ya que se pierde el control del vehículo. Las cifras se disparan en temporada alta, cuando por la autopista cruzan 2.800 autos por hora. Muy pocos casos trascienden a la opinión pública, y también son pocos los episodios denunciados en comisarías o ante la justicia. Para colmo, la empresa concesionaria emite un comprobante del reclamo, para el que utilizan una tinta que se evapora a los pocos días. Tal el grado de desidia", aseguró Lescano.
Para el encargado del estudio, "es muchísimo lo que se puede realizar para proteger a los usuarios de la autopista, y muy poco lo que efectivamente se concreta en términos de seguridad. Los patrullajes deben ser intensivos, las 24 horas, ida y vuelta. También que hay que analizar las zonas calientes para reforzar la presencia de efectivos allí. Y la respuesta tras el ataque debe ser rápida, efectiva. Hoy los conductores están absolutamente desprotegidos. Los pueden agredir, frenar la marcha y robar con toda la impunidad posible".
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