La familia del bombero voluntario Jonathan Rampi, quien fuera asesinado de un balazo por su compañero y policía Gustavo Damián González, pretende un nuevo juicio no conforme con la pena, en suspenso, de 3 años.

La Sala IV del Tribunal de Casación Penal bonaerense aún no se expidió ante el recurso extraordinario presentado por la familia del bombero voluntario Jonathan Rampi, que fuera asesinado de un balazo por su compañero y ex policía Gustavo Damián González, en la búsqueda de lograr revertir un fallo que condenó al imputado a una pena de sólo tres años de prisión en suspenso, aunque sin permitir profundizar en la investigación y que se lleve adelante el juicio oral y público.

El planteo fue elevado a principios del mes de setiembre y todavía no hay una respuesta, en un contexto de “sensación de impunidad”, debido a la falta de revisión de las pruebas reunidas en la causa y que al momento de llegarse al veredicto, la acusación se modificó del “homicidio agravado” inicial a la atenuada calificación de “homicidio doloso”, a modo de aval a la hipótesis de una cuestión accidental.

“Sin dudas, eso que tanto se repite que los tiempos de la Justicia, no son los mismos que los de los familiares de las víctimas, lo sentimos día a día. Desde principios de septiembre cuando nuestro abogado presentó el recurso, donde se plantea la inconstitucionalidad del juicio abreviado con el que se benefició al asesino, estamos esperando y confiando en que, de una vez por todas, podamos avanzar hacia la verdad. Sabemos que hubo una serie de cosas que nunca quedaron claras en la investigación y no se nos permitió esclarecerlas en un debate, donde, por ejemplo, se conozca cual de las tres versiones distintas que dio González en sus sucesivas declaraciones es la que se ajusta a lo que pasó en realidad”, señaló Astrid Rampi, hermana de la víctima y constituida en particular damnificada en el expediente.

En las primeras horas de la madrugada del 20 de agosto de 2015, en el interior del pequeño vestuario del Destacamento de Boulogne de los Bomberos Voluntarios de San Isidro, un disparo a corta distancia que le ingresó por la axila derecha terminó con la vida de Carlos Jonathan Rampi (de 33 años), siendo ejecutado por el entonces agente de la Policía Federal Argentina, Gustavo González, con su pistola reglamentaria 9 mm., por motivos que se desconocen, pero que podrían estar vinculados a una cuestión personal y habrían derivado en este crimen. El acusado argumentó que se le escapó un tiro en medio de la oscuridad y los testigos, aunque no presenciales, que estaban en ese momento en el cuartel sostuvieron que eran amigos, a modo de descartar la posibilidad de un asesinato.

El expediente recayó en el fiscal Sergio Szyldergemejn, que llevó adelante la investigación, en la que fueron surgiendo muchas dudas sobre la versión “oficial” del accidente, abonando las sospechas de la familia de Jhon Rampi que nunca creyó en esto y a partir de ciertas evidencias apostó a que las pericias, más las contradicciones de algunas declaraciones, permitiera el total esclarecimiento del hecho. No obstante, un acuerdo de partes derivó en el juicio abreviado, en el que González fue imputado por “homicidio culposo” para recibir una condena de tres años de prisión en suspenso y cinco de inhabilitación para portar armas de fuego. Este fallo del Juzgado en lo Correccional Nro. 6, más tarde fue ratificado por la Sala II de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro, pero aún no se encuentra firme, debido a este nuevo recurso interpuesto y que espera por ser avalado por el Tribunal de Casación Penal bonaerense.

“Como familia no estamos pidiendo nada extraordinario, solo pretendemos que haya un juicio, donde estamos convencidos que las pruebas van a demostrar que se trató de un homicidio agravado y entonces, la condena para el autor de ese disparo con el que mató a Jhon será otra totalmente distinta. Consideramos que todo tiene que ser investigado, ya que González era un policía en actividad, que conocía el lugar donde estaba porque también era bombero y decir que se asustó ante un grito para disparar o que se le cayera el arma, tal como dijo en algunos de sus distintos testimonios, resulta difícil de aceptar. Le apuntó y le disparó, mi hermano levantó su brazo para defenderse e intentó girar el cuerpo, así lo demuestran las pericias”, concluyó Astrid Rampi.