Cuatro policías fueron tomados de rehenes por un par de delincuentes armados y tres de ellos fueron liberados y uno de ellos era mantenido como rehen.
Los delincuentes asaltaron una veterinaria y luego se refugiaron en una casa en el barrio porteño de Caballito, donde redujeron a tres de sus moradores y otro par de efectivos que llegaron ante la emergencia, pero cuando intentaban escapar se atrincheraron dentro de un patrullero.
Si bien trascendieron distintas hipótesis sobre este confuso episodio, todo se inició pasadas las 20 de este martes y en medio de un diálogo infructuoso con un grupo de negociadores de las fuerzas de seguridad.
Todo se habría iniciado con el asalto a una veterinaria, a la que los delincuentes ingresaron con la excusa de tener que operar a un perro.
Luego, los ladrones huyeron por una vivienda con terraza de la Puán al 635, a media cuadra de avenida Directorio.
Allí sorprendieron a las tres personas y se presume que algunos vecinos que observaron los movimientos sospechosos alertaron al 911.
Entonces, un móvil de la comisaría 12ª de la Policía de la Ciudad con dos uniformados arribó poco después al lugar y entraron al domicilio para “negociar” la liberación de los dueños de casa.
“Estos dos policías se ofrecieron como rehenes en lugar de los civiles, a partir de lo cual, los delincuentes los despojaron de sus chalecos antibalas y los dejaron esposados en el interior del inmueble”, precisó uno de los investigadores del caso, en medio de un enorme despliegue de fuerzas de seguridad, que cercaron a cuatro cuadras a la redonda, impidiendo el paso, inclusive de la gente que vive en esta zona de Caballito Sur.
Según trascendió, otros dos policías llegaron a la vivienda minutos más tarde y a bordo de un segundo patrullero, comenzando a negociar la liberación de sus dos compañeros, identificados como el oficial mayor Lanque y el oficial Fernández.
En esas circunstancias, estos dos efectivos, entre ellos el inspector Marcos Gómez, habrían logrado acordar que los sujetos abandonasen la casa, a cambio de escapar a bordo del móvil, con ellos como garantía de la fuga, en base a preservar la vida de los civiles.
Todo esto en un contexto de gran conmoción en el barrio y a pocos metros de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde cientos de alumnos debieron evacuar el edificio.
Sin embargo, antes de poder huir, otros patrulleros los cercaron, por lo que asaltantes se atrincheraron con los dos efectivos dentro del móvil, en medio de directivas cruzadas, que derivaron en una situación no deseada.
Por lo tanto, se inició una nueva negociación, primero a cargo de uno de los compañeros de las víctimas de la comisaría 12ª y luego de un especialista del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF). A esto se sumo que los expertos advirtieron que los sujetos, ambos jóvenes, estaban escuchaban las modulaciones radiales, por lo que los efectivos debieron cambiar de frecuencia y abortar el plan inicial de “asalto por sorpresa”.
“Los vamos a matar, la concha de tu madre”, alcanzó a decir uno de los captores a través de la radio, en uno de los momentos más tensos, ya entrada la noche de ayer, en un panorama al que se le agregó una intensa lluvia, más la penumbra, debido a que se decidió cortar el suministro eléctrico en la zona más inmediata al escenario de los acontecimientos.
En tanto, los dos policías que habían sido esposados dentro de la casa asaltada pudieron ser liberados ilesos por un grupo de especialistas, que lograron ingresar por los techos, mientras los rehenes habían quedado en la puerta, sobre la calle.
Con el tránsito cortado, la presencia de autobombas y ambulancias, más un helicóptero que sobrevoló la zona durante varias horas. se esperaba un desenlace que se fue demorando
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