La Policía de la Ciudad incautó anestesia y sedantes en los domicilios de los médicos Hernán Boveri y Delfina Lanusse. Investigan un posible vínculo con la muerte de un anestesista.
La situación judicial de los médicos Hernán Boveri y Delfina Lanusse es cada vez más complicada. En el marco de la causa que investiga el robo de fármacos del Hospital Italiano, la Policía de la Ciudad realizó tres allanamientos en los que encontró diversos elementos de uso médico y tecnológico. Los operativos, ordenados por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°47, se llevaron a cabo en dos viviendas de la Capital Federal y una en Tigre bajo la carátula de hurto calificado.
Según confirmaron, en uno de los domicilios porteños se secuestraron pendrives, tablets, una notebook y un celular. Pero lo más comprometedor fue el hallazgo de insumos pertenecientes al hospital: una caja con tubos de anestesia clínica, jeringas, agujas y ampollas con sedantes quirúrgicos. La investigación arrancó luego de que el representante legal del Hospital Italiano denunciara que, mediante filmaciones, constataron el faltante de cápsulas de anestesia e insumos del área de cirugía.
En paralelo a los domicilios particulares, la División Organizaciones Criminales allanó la sede de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación en el barrio de Caballito. En el operativo sobre la calle Aranguren al 1300, las autoridades buscaron secuestrar actas y documentación para acceder a información detallada sobre el perfil y los movimientos de los imputados Boveri y Lanusse.
Aunque se trata de una pesquisa por el robo de materiales, los investigadores intentan determinar si los dos médicos imputados tienen alguna relación con la muerte de Alejandro Zalazar, un anestesista del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez que falleció a fines de febrero. El profesional fue encontrado con una vía conectada en su pie derecho y una marca similar en el izquierdo.
La autopsia reveló que Zalazar murió por una congestión y edema pulmonar y meningoencefálico, presuntamente vinculados a una sobredosis de propofol y remifentanilo, dos de las sustancias que suelen utilizarse para anestesiar pacientes y que coinciden con el tipo de fármacos sustraídos.
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