La Cámara del Crimen confirmó los procesamientos por "homicidio agravado", para los tres efectivos de la Policía de la Ciudad quienes mataron de ocho balazos a un remisero, en un episodio de violencia institucional registrado el último 1 de octubre en el barrio porteño de Villa Crespo, al considerar que el accionar para reducir al sospechoso fue desproporcionado y que podrían haber utilizado gas pimienta, la tonfa o esposas, solicitar refuerzos o incluso alejarse.
Para los jueces de la Sala VI, el oficial primero Ramón Pérez, la inspectora Beatriz Manzanelli y la oficial Daniela López fueron coautores de un "homicidio agravado por haber sido cometido abusando de sus funciones como miembros de la Policía de la Ciudad y por la utilización de armas de fuego", aunque continuarán excarcelados, pese a que estos delitos contemplan recibir una pena de prisión perpetua en el futuro juicio.
El fallo de los camaristas coincidió con lo que habían solicitado el fiscal general Mauricio Viera y la abogada querellante María del Carmen Verdú, en una audiencia oral realizada ante la apelación que las defensas de los acusados presentaron luego de ser procesados por la titular del Juzgado en lo Criminal y Correccional Nro. 49, Angeles Gómez Maiorano.
Además, no se hizo lugar al pedido de los letrados de los policías para que sean sobreseídos, al argumentar que actuaron en legítima defensa.
De acuerdo a lo que consta en la causa, todo se desencadenó cuando Manzanelli y Pérez llegaron a bordo de un móvil para acompañar a López, que estaba entregando una citación judicial y minutos más tarde, detuvo su marcha detrás del patrullero un Volskwagen Polo del cual bajó Claudio Romano con heridas en las muñecas y el abdomen. De inmediato, se da un intercambio de palabras y en los videos, se observa una situación confusa, en la que acusan al remisero de atacar a los uniformados con una navaja.
Luego corrió hacia la parte delantera de la unidad y enfrentó a Manzanelli que ya había descendido empuñando su arma reglamentaria y, cuando intenta abalanzarse sobre ella, recibió un disparo en su pierna izquierda, y cae al suelo donde permanece tendido por aproximadamente 30 segundos, se explicó, agregando que tras ese primer episodio, los policías rodearon al sospechoso y, debido a que no cesaba la agresión y continuaba amenazante, le dispararon siete veces más hasta que le provocaron la muerte.
De este repaso se desprende una actitud previa sumamente agresiva en la víctima, que asestó dos cuchilladas contra un policía que estaba dentro del patrullero, dijeron los camaristas, quienes de todas formas aclararon que el problema se presenta una vez que Romano queda inmóvil en el suelo, con su capacidad ofensiva sumamente reducida y, aun así, los disparos sobre él no sólo continuaron, sino que se multiplicaron. Esa respuesta fue desproporcionada, pues no es cierto que sus vidas ni las de terceros continuaban corriendo peligro, enfatizaron.