El caso del nene de dos años que fue hallado muerto y mutilado a la vera de una ruta cerca de la localidad bonaerense de Miramar, sigue sorprendiendo y abriendo aristas.
Como consecuencia, la Justicia ordenó detener a Juan Carlos Della Santina, de la funeraria que efectuó el servicio de traslado del cuerpo del niño desde el velatorio, que se hizo en la quinta de sus padres, hasta el cementerio de la localidad de Nicanor Otamendi. Y también a al encargado del cementerio, cuya identidad no trascendió.
La exhumación se había pautado para este jueves, por orden de la fiscal Ana María Caro, quien investiga el hallazgo del cuerpo del niño identificado recién ayer como Matías Valentino Fernández, de dos años, fallecido el 10 de marzo último en un accidente doméstico en su casa del barrio El Boquerón, cercana a la localidad de Batán. Pasadas las 16 de ayer, efectivos de la Subdepartamental de Investigaciones de Miramar acordonaron la sepultura 29 del sector 4 del cementerio, situado en la localidad de Nicanor Otamendi, a 38 kilómetros de esa ciudad, mientras los empleados extrajeron el féretro en presencia de la fiscal, de los padres del niño y de los abogados de la familia, Marcela González y Carolina Ramasco.
Enseguida, advirtieron que el cajón se encontraba roto, por lo que fue tapado y llevado para ser examinado en forma exhaustiva por peritos de la Policía Científica.
La fiscal Caro, que recibió la autorización del juez de Garantías Gabriel Bombini para efectuar todas las medidas, evalúa recaratular la causa -que actualmente figura como "averiguación de causales de muerte"- para poder incluir el robo del cuerpo y la posterior profanación.