Gabriel Insaurralde era un reconocido locutor, de extensa trayectoria en radios de Paraná. Por su crimen le apuntaron a una ex pareja, efectivo de una fuerza de seguridad. Pero la familia sigue sin obtener justicia

El asesinato de un reconocido locutor de la ciudad de Paraná aún sigue sin esclarecerse y al cumplirse el décimo aniversario de haber sido hallado su cuerpo sin vida en el fondo de un aljibe, solo se tienen algunas certezas sobre lo ocurrido, pero muchas más dudas, debido a que no existen pistas concretas para imputar al autor del crimen y sus potenciales encubridores. Mientras sus familiares, amigos y compañeros de trabajo esperan respuestas de una cuestionada investigación, que ya pasó por las manos de tres jueces, cuatro fiscales, varios peritos y decenas de policías "especializados", quienes siempre aseguraron "estar trabajando", aunque el homicidio continúa impune.

El 26 de octubre de 2009, Gabriel Insaurralde (de 41 años), quien tenía una larga trayectoria como locutor en diversas emisoras de FM de la capital entrerriana y en ese momento trabajaba en Radio LT 14, fue encontrado muerto, tras permanecer una semana desaparecido y ser buscado en criticados rastrillajes de las fuerzas de seguridad, a pocas cuadras de su casa, en la zona este de Paraná. Entre otras de las irregularidades, se sostuvo, en base a una primera autopsia, que había muerto por asfixia al ser estrangulado, pero una prueba complementaria determinó que fue arrojado a ese aljibe aún con vida, tras ser agredido y su deceso se produjo por inmersión, al ahogarse, debido a que se le hallaron restos de barro y plancton.

María Elena, la hermana melliza de Gabriel Insaurralde, ha batallado durante todo este tiempo para que "se conozca la verdad", al mismo tiempo que ha ido denunciando cada una de las falencias que se vinieron cometiendo en la investigación del caso, en el que se analizaron distintas hipótesis, quedando descartada la de un homicidio en ocasión de robo. En consecuencia, para la familia, la principal sospecha apunta a un crimen vinculado a una ex pareja de la víctima, quien sería un efectivo de una fuerza de seguridad y que se oponía a una nueva relación que había establecido con un joven.

De todas maneras, las avances han sido escasos y los diez años transcurridos fueron acumulando situaciones poco creíbles, como archivos borrados y los emails en la computadora personal de Gabriel Insaurralde, la desaparición de fotos de su cámara digital o en el teléfono celular y otras evidencias que, misteriosamente, se perdieron en el expediente que fue girando desde un despacho judicial a otro.

"También pasaron cosas muy raras al solicitar informes a Facebook por el análisis de su actividad en esta red social, todo se demoró y nos terminaron informando que la cuenta había sido cerrada y la empresa de telefonía celular Personal tampoco brindó información sobre su línea, mientras el aparato nunca pudo ser encontrado", precisó la mujer.

El locutor salió de su casa en la jornada del lunes 19 de octubre de 2009 para dirigirse a trabajar en el turno nocturno de la radio pública de Paraná, pero nunca llegó y con el correr de las horas, fue ganando la desesperación entre los suyos. Se denunció su desaparición y a la semana, luego de presuntos procedimientos de búsqueda que nunca fueron intensivos, el cadáver fue hallado en el fondo de un aljibe, a solo dos cuadras de su domicilio, en la zona este de la capital de Entre Ríos.

Según María Elena Insaurralde, "desde el inicio de la investigación se dijeron muchas cosas, pero ninguna se pudo comprobar, hasta hubo sospechosos que nada tenían que ver. Como encontraron 5.000 pesos en su casa se descartó que hayan querido robarle y entonces, tuvieron que pasar algunos años para que algunos testigos se animaran a declarar. A partir de esos testimonios, sabemos que mi hermano le había contado a un compañero que era homosexual y al haber interrumpido una relación con un miembro de una fuerza de seguridad, este hombre lo había amenazado cuando se enteré que se había vinculado sentimentalmente con un joven, quien era su nueva pareja. Eso debe profundizarse".

El juez Carlos Ríos fue el primero que tuvo a su cargo la causa, que luego pasó por los magistrados Mauricio Mayer y Gabriela Garbarino y ahora la lleva adelante Gustavo Maldonado. Para la hermana de la víctima hay ciertos indicios positivos, debido a que "están llamando a gente a que declare, que aporte datos, pero muchas pruebas se han borrado de manera muy sospechosa, buscando favorecer o encubrir al asesino. A pesar del paso del tiempo sigo guardando la esperanza de que vamos a llegar a la verdad".

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