David Walter Aguirre, de 55 años, fue encontrado maniatado en su departamento. Las cámaras lo muestran ingresando con un joven que ahora es buscado como principal sospechoso. Los investigadores creen que la víctima conocía a su atacante.

La muerte de David Walter Aguirre, el profesor universitario de 55 años que fue hallado sin vida en su departamento del barrio porteño de Caballito, continúa bajo investigación. En las últimas horas se conocieron los resultados de la autopsia, que confirmaron que el docente fue asesinado mediante un mecanismo de doble asfixia, un dato que refuerza la hipótesis de un homicidio cometido durante un robo.

El cuerpo de Aguirre fue encontrado el miércoles minutos después de las 14 en su vivienda de la calle Hidalgo al 375, un inmueble que también utilizaba como oficina. Quien lo descubrió fue su colaborador, César David Tintilay, que al ingresar al departamento observó un fuerte desorden y luego halló al docente en una de las habitaciones.

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La escena era impactante. Aguirre vestía una remera azul y un pantalón de jogging del mismo color. Estaba boca arriba en el piso, a un costado de la cama, con las manos atadas con precintos apoyadas sobre el abdomen. En su boca tenía una remera fucsia, utilizada para inmovilizarlo.

Doble mecanismo de asfixia

A partir de las pericias forenses se determinó que la víctima murió por asfixia provocada por dos mecanismos simultáneos: la obstrucción de la boca con la prenda y la presión que el agresor ejerció sobre su cuello. El informe fue considerado contundente por los investigadores y confirmó que se trató de una muerte violenta.

Otro dato clave surgió del análisis del lugar del hecho: ni la puerta ni las ventanas del departamento presentaban signos de haber sido forzadas. Esa circunstancia llevó a los investigadores a suponer desde un primer momento que la víctima conocía a su atacante o, al menos, que le abrió la puerta de manera voluntaria.

Reconstrucción por las cámaras

Las cámaras de seguridad del edificio aportaron una pista decisiva. En las imágenes registradas por el sistema interno se observa a Aguirre ingresando al edificio tomado del brazo de un joven. Ese registro corresponde al momento previo al crimen y constituye la última vez que el profesor fue visto con vida.

Según las primeras reconstrucciones, ambos habrían pasado la noche en el departamento. Poco después se habría producido el ataque que terminó con la muerte del docente.

casa

Los investigadores buscan determinar ahora cómo se conocieron. Una de las hipótesis es que el contacto haya surgido a través de una aplicación de citas o redes sociales, aunque tampoco se descarta que se hayan encontrado en otro ámbito.

Con esos elementos, detectives de la Policía de la Ciudad comenzaron un relevamiento de cámaras de seguridad de la zona para intentar identificar al joven que aparece en las imágenes del edificio y reconstruir su recorrido antes y después del crimen.

Viudo negro

La principal línea de investigación apunta a un ataque cometido por un “viudo negro”, una modalidad delictiva en la que el agresor seduce a la víctima con el objetivo de robarle. En este caso, los investigadores creen que el plan pudo haber derivado en un homicidio.

Durante el relevamiento del departamento también se detectaron signos de búsqueda entre las pertenencias de la víctima. Había cajones abiertos, ropa desordenada y objetos fuera de lugar, lo que refuerza la hipótesis de un robo.

La causa está a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 58, dirigida por el fiscal Jorge Héctor Emilio Fernández.

Aguirre tenía una amplia trayectoria académica. Desde 2011 se desempeñaba como profesor de Planeamiento a Largo Plazo en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. También había sido director de la carrera de Administración en la Universidad de Flores y participaba del programa UBA XXII, que brinda educación universitaria en cárceles, donde dictaba clases en la Unidad Penal Nº2 de Devoto.

Además de su actividad docente, realizaba trabajos de consultoría y, desde 2024, figuraba como CEO de la empresa de ciberseguridad Fenikso. Su familia reside en la Patagonia, región que el profesor visitaba con frecuencia.

Mientras continúa la búsqueda del sospechoso que aparece en las cámaras de seguridad, los investigadores intentan reconstruir las últimas horas del docente para determinar cómo se produjo el encuentro que terminó en un crimen que todavía no tiene detenido.

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