En la puerta del lugar hay dos carteles: uno con su foto y otro del municipio en el que ofrecen recompensa ante cualquier dato que se pueda aportar en la investigación.

Parece macabro e insólito pero es real: en el corralón donde trabaja Darío Badaracco, el prófugo y principal sospechoso por el crimen de Araceli Fulles, había dos carteles de la búsqueda de la joven.

En la puerta del lugar hay dos carteles: uno con su foto y otro del municipio en el que ofrecen recompensa ante cualquier dato que se pueda aportar en la investigación.

En el camión que utilizaba Badaracco para hacer los repartos encontraron pelos de Araceli y cuando la policía fue hasta el corralón para detenerlo, él ya no se encontraba.

Dos compañeros de trabajo, Hugo Martín Cabanas y Marcelo Ezequiel Escobedo, fueron detenidos en las últimas horas por encubrimiento. Sospechan que fueron ellos los que le avisaron a Badaracco que la policía lo estaba buscando.

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