Son datos que maneja la Cámara de Agentes de Telecomunicaciones Móviles de Argentina. Por día, los equipos robados suman 5 mil. En la Ciudad, el microcentro es crítico, junto a las avenidas Corrientes y Rivadavia.

Erica caminaba el lunes por la calle Juan D. Perón, rumbo a la avenida 9 de Julio, en el microcentro porteño, tras salir de las oficinas de su obra social. En un momento, un chico le arrebató su teléfono celular que llevaba en el bolsillo trasero de su pantalón y salió corriendo.

La damnificada, con absoluta impotencia, nada pudo hacer para evitar el despojo. La situación se repite, con menor o mayor violencia delictiva, 228 veces cada hora en el país, mientras continúa el oscuro negocio de la reventa de equipos en el mercado negro, alimentado por los propios ciudadanos que compran los aparatos incluso conociendo su origen ilícito y la ausencia de controles rigurosos de los organismos gubernamentales.

En diálogo con DIARIO POPULAR, Jorge Giordano, gerente de la Cámara de Agentes de Telecomunicaciones Móviles de Argentina (CATEMA), contó que “el problema con los robos de teléfonos celulares, con un promedio diario de 5.000 equipos o 2.000.000 anuales, lo venimos teniendo desde hace varios años, y se trata de una situación que requiere del compromiso de la sociedad entera”.

El caso descripto al comienzo ocurrió en una de las zonas más “calientes” en torno al problema de los robos de teléfonos celulares. “Tenemos un verdadero lío en el microcentro con los robos, en su mayoría arrebatos callejeros de celulares. Las bandas mandan a chicos de muy corta edad a robar celulares”, señaló una fuente de la Policía de la Ciudad.

Desde CATEMA, el especialista Giordano expresó: “Lamentablemente, hay espacios en la ciudad donde tenemos que saber que las posibilidades de que nos roben el equipo celular son altísimas, como el microcentro, las avenidas Rivadavia y Corrientes, entre otros”, precisando.

"Se generó una verdadera industria alrededor de los teléfonos robados, entonces las bandas organizadas requieren de mercadería todo el tiempo, necesitan abastecerse", aseguró Jorge Giordano.

Las autoridades del Ministerio de Seguridad de la Nación viene trabajando desde hace más de un año, junto a empresas y organizaciones del sector de las comunicaciones, para tratar de generar modificaciones y que descienda la cantidad de hechos. Por el momento, el objetivo parece estar lejos de resolverse.

“Las reuniones entre los distintos actores las venimos realizando y son muy positivas. Creemos que es necesario un mayor control de los aparatos. Las fuerzas de seguridad tienen un mapeo clarísimo de los lugares de acopio de celulares robados, desbloqueo y posterior reingreso al sistema comercial, mayormente desde cuevas ilegales. Se calcula que hay unos 30 centros de distribución en el país, la mayoría en Ciudad de Buenos Aires y Conurbano, pero también en Rosario, Mar del Plata y Córdoba”, dijo Giordano.

El preocupante cuadro de situación incluye el abrupto descenso en las ventas legales, del orden del 40% interanual, con estrecha vinculación en la apertura de la importación de equipos y, esencialmente, el contrabando, incluso de teléfonos que son “truchos”, copias realizadas en países asiáticos.

“Estamos muy golpeados, quienes vendemos o fabricamos equipos. En Tierra del Fuego es gravísimo lo que está pasando, con muchísima gente despedida o suspendida en las fábricas. Realmente es necesario modificar este esquema de forma urgente”, señaló el experto.

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Complicidad de compradores

Tenemos por delante, como sociedad, un desafío enorme. Que nos interpela. Porque somos nosotros, los ciudadanos, quienes vamos y compramos celulares robados. Y así nos convertimos en cómplices, porque sabemos con certeza que en muchos casos existió violencia extrema en los robos. Incluso muchas personas resultaron asesinadas por este flagelo. Hay que quebrar el paradigma actual. Ir con todos los recursos posibles contras las 30 bandas organizadas que manejan el oscuro negocio, y entender que si compramos celulares robados, nunca vamos a superar este problema”, cerró el titular de CATEMA.

“El Estado se pierde de recaudar 300 millones de dólares por la ilegalidad”

“La tecnología de la telefonía celular avanzó muchísimo en los últimos años. Tenemos actualmente la posibilidad concreta de no dejar que un aparato robado vuelva a ser utilizado. Tenemos que utilizar esas herramientas, es lo que venimos proponiendo. Calculamos que por año, el Estado se pierde de recaudar 300 millones de dólares por la ilegalidad en el negocio de la telefonía celular”, señaló Jorge Giordano.

El especialista agregó: “Lo que decimos es que, de invertir muchísimo menos que esa cifra, estaría en condiciones concretas de modificar la actual situación. No tenemos la información concreta de cuántas personas por día, de las 5.000 que sufren robos, terminan con heridas o directamente asesinadas, pero seguramente esa cifra es elevada”, agregó.

Asimismo, Jorge Giordano adelantó que la Cámara de Agentes de Telecomunicaciones Móviles de Argentina está en plena elaboración de un estudio sobre este flagelo de los robos de equipos, que también analizará los cambios de hábitos de los usuarios en la vía pública o en los medios de transporte.