La mujer que cometió un doble filicidio al matar a sus hijos, de 2 y 4 años, degollándolos con un bisturí en su casa de la ciudad de San Miguel de Tucumán había superado un día antes una pericia psicológica en el marco de una demanda civil contra su ex esposo.
Según se supo, Nadia Gisel Fucilieri, de 29 años, dejó una carta que parecía dirigida a su ex esposo y padre de las víctimas con un macabro mensaje: “Hijo de puta, ahora vas a sentir culpa. Vas a pagar por cada gota de sangre de tus hijos”.
En consecuencia, los investigadores del caso apuntan a que todo se produjo en el marco de una batalla judicial entre la asesina y el padre de sus hijos, identificado como Aldo Martínez, al que había denunciado por episodios de violencia de género. A modo de respuesta frente a esa acusación, el hombre demandaba un régimen de visitas para ver sus hijos.
El doble filicidio fue descubierto alrededor de las 9 del último miércoles en el domicilio de la mujer, de profesión enfermera, situado en Santa Fe al 1.800, cuando un familiar pasó por el departamento para llevar a los chicos al jardín, como lo hacía habitualmente.
De acuerdo a lo consignado por el diario La Gaceta de Tucumán, una vez en el interior del domicilio, encontró a la enfermera desvanecida y sangrando, y los niños muertos en sus camas. Sobre la supuesta carta de despedida, dirigida a su ex pareja, no tenía manchas de sangre, se presume que habría sido escrita antes de cometer los crímenes.
Marcelino, el pequeño de 4 años, habría sido degollado con un bisturí mientras dormía, mientras que Pía del Rosario, su hermana de apenas dos, habría llegado a despertarse porque presentaba movimientos defensivos. La asesina fue derivada a un hospital, donde fue dada de alta de las heridas, y quedó detenida.
La ex pareja había llegado a una audiencia en la que el padre requería volver a ver a los chicos después de nueve meses, mientras la mujer exigía una cuota alimentaria. En ese encuentro, no se llegó a una acuerdo, porque por recomendación de su abogada, Fucilieri no aceptó el monto ofrecido y se recomendó una pericia psicológica, en la que la mujer fue aprobada e inclusive se concluyó de que trataba bien a lo niños.
“Ahora qué me dirán en la Justicia. Todo lo que intenté hacer no sirvió de nada porque nadie me escuchó”, expresó Aldo Martínez, en momentos en que se realizaron las pericias en el lugar en el que fueron asesinados sus hijos.
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