Los habitantes de la casa que fueron tomados de rehenes por dos sujetos armados que también mantuvieron cautivos durante más de ocho horas a cuatro policías al escapar de un robo a una veterinaria del barrio porteño de Caballito, aseguraron que vivieron “una pesadilla” y agradecieron “a Dios” que todo terminó sin heridos”.
Se trata de Osvaldo Rosseti (de 66 años), quien reside en la calle Puán 635 junto a su esposa Graciela Salerno y el hijo del matrimonio, Nicolás (27), quien contó que los asaltantes que entraron a la vivienda efectuaron un disparo cuando ingresaron los primeros dos efectivos, que fueron capturados mientras él y sus padres lograban escapar.
“Llegaron por los techos y entraron por la terraza. Yo lamentablemente tenía la puerta abierta. Si hubiese estado cerrada, nada de esto hubiera pasado”, lamentó la mujer ayer por la mañana en la puerta de su casa, ubicada a la vuelta de la veterinaria de avenida Directorio al 1300 de donde escapaban los delincuentes tras cometer un asalto.
El intento de robo ocurrió alrededor de las 20.20 del martes pasado y fue un llamado al 911 de vcinos el que alertó de la situación a la Policía, por lo que un primer patrullero con dos efectivos de la comisaría 12ª se trasladó rápidamente hasta el lugar, lo que originó la fuga de los asaltantes por los techos vecinos hasta que llegaron hasta una escalera que los conectó con la vivienda de los Rosseti.
Según el testimonio de Nicolás Rosseti, él se acababa de levantar de una siesta cuando fue a ver a su padre al living y se encontró en los fondos de la casa con dos delincuentes armados que lo redujeron, sin que el hombre se diese cuenta de nada y mientras su madre dormía.
“Estaban a cara descubierta y nerviosos. Decían ‘nos está siguiendo la policía’. En un momento hablaron por teléfono, se ve que con un campana que los esperaba afuera y dijeron ‘nos tienen rodeados’”, recordó el joven y detalló que, en ese momento, los ladrones le robaron su billetera.
También recordó que los asaltantes lo ataron “con un corpiño y una bufanda” y lo tiraron al piso de su dormitorio, aunque aclaró que en ningún momento lo maltrataron. “No me pegaron”, dijo.
“Agarraron ropa del ropero para camuflarse y en ese momento tocan el timbre, mi viejo abre la puerta y entran dos policías”, contó el joven y añadió que estos efectivos “se encontraron con los dos delincuentes en un pasillo, momento en que se produjo un disparo” que fue efectuado con un revólver calibre .38 de uno de los ladrones.
Entonces, Nicolás Rosseti dijo que se levantó y alcanzó a ver “a un policía reducido en el piso”, aprovechando para salir corriendo “en calzoncillos”.
El joven recordó que fue reducido por otros efectivos que se encontraban afuera de la vivienda que inicialmente sospecharon que podía tratarse de uno de los malvivientes.
En tanto, su padre aprovechó el momento cuando le abrió la puerta a los policías para salir de la casa junto a su madre, que se había despertado con el disparo.
Nicolás detalló que él y sus padres sólo permanecieron de rehenes “unos pocos minutos”, pero que los delincuentes se quedaron “una hora más” adentro con dos policías esposados, hasta que capturaron a los otros dos efectivos y con estos “estuvieron como siete horas dentro del patrullero”.
“Soy una persona grande, con problemas de salud y esto afecta en todo sentido. Es una pesadilla, uno se cansa, pero gracias a Dios salió todo bien, los policías están bien, nosotros salimos ilesos y los delincuentes están detenidos”, concluyó Osvaldo Rosseti.
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