Con dos imputados como causantes de las muertes de los "Agustines", los dos chicos que fueron hallados golpeados al costado de una ruta en el partido bonaerense de Benito Juárez, comienza a cerrarse el enigma de una causa, en la que por las irregularidades en una de las autopsias, la demora en conocerse las pericias y la inacción de los investigadores, las madres de ambas víctimas transitaron un camino de reclamo permanente y un dolor que no cesa.
Tal como se conoció a fines del mes pasado, el informe final de los expertos de Gendarmería Nacional arrojó que Agustín Bustos y Agustín Rodríguez habían sufrido lesiones gravísimas, producto de un siniestro vial, al ser atropellados por un camión cuando iban con sus bicicletas rumbo a pescar a una laguna en la madrugada del último 9 de enero. Ahora, la titular de la Ayudantía Fiscal de Benito Juárez, Paula Rodríguez, ofreció una conferencia de prensa en la que identificó al chofer y su acompañante, además de anunciar que mañana serán procesados, aunque se desconoce cual será la calificación del delito que se les imputa.
De acuerdo a lo indicado por Daniela Guzmán y Alejandra Bustos, las mamás de los "Agustines", “en representación de la fiscal de Azul, Laura Margaretic, la doctora Paula Rodríguez informó que hay dos acusados por el accidente. Se trata de Guillermo Alzugaray, quien manejaba el camión, y Mariano Fiorentino, su acompañante, ambos vecinos del pueblo. Según dijeron iban por la ruta 86, para ir a trabajar a un campo del paraje El Luchador, cuando atropellaron a nuestros hijos y no solo no los asistieron, sino que se bajaron para correr los cuerpos del pavimento y después siguieron como si nada hubiese ocurrido. Durante casi un año callaron todo, mientras nosotras buscábamos al culpable”.
Este siniestro vial con trágico final (Agustín Bustos de 15 años murió a las pocas horas y Agustín Rodríguez de 16 luego de permanecer internado durante siete meses en un hospital de Bahía Blanca) es considerado por los investigadores del caso como “accidental”, tal como sostuvo la fiscal Rodríguez y en principio, podría corresponderle el delito de “homicidio culposo” a los dos imputados. De todas maneras, al margen de la habitual calificación para los hechos de tránsito (que reciben entre dos y cinco años de prisión, por ende, excarcelables), en este expediente surgen agravantes a prima facie.
Al respecto, la actitud de correr los cuerpos de los chicos de la traza de la ruta y no trasladarlos a un hospital, ni dar aviso a las autoridades, debería considerarse como “abandono de persona” y el posterior ocultamiento y pacto de silencio, suponiendo que el caso quedaría impune, también podría encuadrarse en la figura de “encubrimiento”. Si bien Alzugaray y Fiorentino fueron notificados de la causa en que se encuentran involucrados, no se ordenó detenerlos (a pesar de un posible riesgo de fuga, por no haberse presentado nunca en todo este tiempo, más la presunta destrucción de pruebas) y recién en la audiencia, prevista para mañana, se determinará por que delitos quedarán imputados.
Cabe recordar que la fiscal Laura Margaretic había anticipado que “las pericias de Gendarmería confirmaron algo que veníamos manejando en el expediente desde mediados de abril, que trató de un accidente” y en tal sentido, precisó que la causa definitivamente se recaratula como “doble homicidio culposo” en lugar de “homicidio doloso”, tal como se aplicó en principio a partir de la autopsia realizada por el médico forense Hernán Musciatti”.
Desde el último 9 de enero, las madres de las víctimas apuntaron sus sospechas a un encubrimiento policial de los responsables del episodio que se atribuía a un doble asesinato a golpes. Entonces, hubo relevamientos en la comisaría de Benito Juárez, decenas de gestiones ante el gobierno bonaerense, marchas y la instalación de una carpa de protesta en la plaza del pueblo. La lucha de las mujeres tuvo sus momentos de soledad y otros de acompañamiento hasta que se logró arribar a un principio de verdad, con la acusación de un camionero de haber atropellado a los chicos y ahora resta que se haga justicia.
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