U n fiscal pidió que dos hombres acusados de haber asesinado a puñaladas a la bailarina de tango María Cecilia Caviglia sean condenados a 18 años de prisión.
El cuerpo de la víctima luego fue abandonado adentro de una valija incendiada a un costado de la ruta 2, a la altura de la ciudad bonaerense de Dolores.
Al alegar ante el Tribunal Oral Criminal Nº 10, el fiscal de juicio Carlos Giménez Bauer solicitó para Joel Maximiliano Báez (30) y Víctor Ezequiel Blanco (30) esa pena por considerarlos coautores de “homicidio simple en concurso real con hurto”.
En tanto, las defensas oficiales de los imputados aceptaron las culpabilidades de sus asistidos (quienes confesaron ser los autores del crimen), aunque solicitaron la mínima pena por ese delito teniendo en cuenta como atenuantes el arrepentimiento que evidenciaron.
Los jueces Silvia Estela Mora, Alejandro Noceti y Alejandro Martín Becerra pasaron aun cuarto intermedio hasta el jueves próximo, a las 9.30, cuando les darán a los acusados la posibilidad de decir sus últimas palabras y luego emitirán su veredicto.
“Llegamos al juicio con una versión de los acusados, de imputaciones recíprocas en la etapa de instrucción”, señaló el fiscal Giménez Bauer durante su exposición, en la que agregó que “está probado que mataron a Tati Caviglia, en definitiva ninguno de los dos puede salir de esa realidad”.
Si bien consideró que la confesión realizada por Blanco, en una audiencia previa del debate, implica un atenuante para la condena, Giménez Bauer dijo que la misma “no cambia las responsabilidades penales” de los hombres en el asesinato de la mujer y que sólo “confirmó la autoría” del hecho.
En otra parte de su alegato, el fiscal aseveró que “por una mera impulsividad, sesgaron la vida de una persona que ciegamente había confiado en Blanco”. “La mayor pena que tienen ustedes, la tienen cuando se levantan y cuando se acuestan, la van a llevar en su conciencia hasta el último día de sus vidas”, manifestó, dirigiéndose directamente a los procesados.
La defensa oficial también apeló como atenuante a los informes ambientales que se les realizaron a Blanco y a Báez, en los que se detalla la vulnerabilidad de ambos a raíz del entorno familiar, económico y cultural en el que se desarrollaron.
En tal sentido, consideraron excesivo el pedido de la fiscalía y solicitaron que se les aplique a los acusados una condena más cercana a la mínima de ocho años de prisión que establece el Código Penal.
Caviglia (50) era dueña de “La Casa de Tati”, un hostel ubicado en avenida Independencia 1636 del barrio porteño de San Cristóbal, que también funcionaba como salón de baile de tango, y su desaparición se produjo la noche del 25 de agosto de 2016.
Al día siguiente, una amiga de la mujer radicó la denuncia policial, preocupada porque la víctima se había ausentado, igual que su empleado Blanco, y no se conectaba al WhatsApp.
Ese mismo 26 de agosto, pero por la madrugada, el cadáver calcinado de María Cecilia “Taty” Caviglia fue hallado dentro de una valija prendida fuego junto a un árbol ubicado en el kilómetro 222 de la ruta 2.
La autopsia determinó que la mujer había sido asesinada a puñaladas aunque recién cuatro días más tarde se pudo confirmar con un cotejo dactiloscópico que se trataba de ella.
Según la investigación, tras cometer el crimen, Blanco y Báez se fugaron a Bolivia, vía el paso jujeño Villazón-La Quiaca, y el primero regresó al país el 27 de agosto y el 2 de septiembre se presentó ante la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional para denunciar que se había cometido un homicidio en el hostel en el que él trabajaba.
El 20 de septiembre Blanco finalmente se entregó en la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) Quilmes, mientras que Báez fue detenido cuatro días después cuando llegó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza en un vuelo proveniente de Bolivia.