El “Loco Cacho”, que está siendo juzgado por un doble femicidio, podría ser condenado a 30 años de prisión, tal como solicitó en los alegatos la Fiscalía. La querella solicitó la pena de perpetua y la defensa se pronunció por la absolución, al cuestionar las declaraciones de los testigos. Tras el debate, la situación de Alberto Angel Pérez quedó muy complicada en relación a su culpabilidad en las muertes a balazos de Silvia Rosso y su hija Yamila, ocurridas a fines de diciembre de 2014 en una vivienda colectiva de Avellaneda.
Ante el Tribunal Oral Criminal Nº 9 de Lomas de Zamora, al formular su alegato, el fiscal Pablo Pando solicitó que se aplique una pena de 30 años de prisión para Pérez, único imputado por el “doble homicidio agravado”, basado en la prueba testimonial y los dichos de los vecinos, quienes aseguraron que escucharon los disparos y vieron al acusado entrar y salir de la casa. Además, sostuvo que las pericias determinaron que las vainas recogidas en la escena de los crímenes coincidían con el arma calibre 40 registrada por el tal “Loco Cacho”.
Cabe recordar que luego de matar a Silvia y Yamila Rosso, el sindicado femicida escapó y estuvo prófugo durante casi un año, hasta que fue localizado en Brasil, cuando su entonces pareja lo denunció por un episodio de violencia de género. En tal sentido, el fiscal Pando profundizó que “de no haber habido otra persona en el lugar, él se hubiera prestado a presentar su testimonio. Pero en cambio, el imputado cruzó la frontera en Uruguay tras cinco horas del hecho”.
Por su parte, el abogado Juan Manuel Combi, en representación de la familia de las víctimas, pidió “prisión perpetua” porque considera que “medió la violencia de género y que el imputado ejercía la violencia sobre todas las mujeres que lo rodeaban, mientras que con los vecinos hombres no tenía problemas”. Y recordó que discutía con madre e hija por la utilización de un pasillo de la casa en la que residían.
Al mismo tiempo, el letrado indicó que otra de las víctimas en el hecho fue el niño de dos años que lo presenció, dado que estaba junto a Yamila y Silvia Rosso en ese momento. Se estima que ambas se sentaron en la vereda con reposeras por el calor que tenían y “Loco Cacho” Pérez habría llegado en su moto para luego disparar contra ellas, causándole heridas de gravedad, que derivaron en sus fallecimientos.
De acuerdo a lo consignado por el sitio DiarioConurbano.com.ar, al formular su alegato, el defensor Carlos Catalano pidió la absolución, expresando que “los testimonios carecen de definición y presentan contradicciones”. En sus “últimas palabras” antes de conocerse el veredicto, Alberto Angel Pérez dijo ser inocente y puntualizó que “indudablemente Yamila y Silvia son las víctimas, pero yo recibí tres tentativas de homicidio y por eso se, me fui del país. Yo no le disparé a nadie y el 28 de diciembre me fui porque fueron a matarme”.