Un fiscal solicitó una pena no menor de 22 años de prisión para un joven que, cuando era menor de edad, mató de un tiro al científico David Varlotta, durante un asalto en la puerta de su casa de la localidad de Villa de Mayo, ocurrido en mayo de 2016.
Al alegar ante el Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil Nro. 1 de San Martín, presidido por Gabriel Peñoñori e integrado por Ramón Bogado Tula y Sonia Ordóñez de Cambón, el fiscal Marcelo Brocca sugirió esa pena para el acusado, a quien además del crimen del científico que fuera reconocido por la NASA, le imputó otros hechos criminales cometidos con anterioridad. Para Brocca, el acusado debe ser condenado por el robo agravado por la nocturnidad y el uso de arma con homicidio criminis causa y portación de arma de guerra en el caso de Varlotta y por otros dos hechos de robo agravado, previos a ese crimen.
Por su parte la querella, representada por el abogado Jorge Neville, adhirió a los argumentos del fiscal, aunque fundamentó mayores agravantes al alegar y requirió una pena de 25 años para el acusado.
En tanto la defensa del joven dijo que no había pruebas para probar ninguno de los hechos que se le imputan y planteó la absolución, aunque, subsidiariamente, en el caso de Varlotta planteó que el disparo fue accidental, por lo que pidió una condena por homicidio en ocasión de robo.
El hecho sucedió la noche del domingo 29 de mayo de 2016, cuando Varlotta llegaba en auto a la casa donde vivía con su familia, ubicada en Sucre y Amenábar, de Villa de Mayo. El joven científico (que había sido distinguido en la Casa Rosada por la presidente Cristina Fernández de Kirchner) estaba por estacionar el vehículo y su madre salió a abrirle el portón de la vivienda cuando fue abordado por dos delincuentes armados que iban a pie.
En esas circunstancias, uno de los sujetos que pretendía robarle, lo atacó a tiros ante un presunto movimiento de resistencia. De inmediato, escaparon sin robar nada, al mismo tiempo que Varlotta, con un disparo en la espalda, al hospital de Malvinas Argentinas, donde quedó internado y falleció cinco días más tarde. El joven que es juzgado fue vinculado al crimen a partir de un testimonio que lo ubicó en el lugar del hecho y con un arma de fuego en su poder, días después de haber sido liberado de un Instituto de Menores, tras una serie de robos por los que ya era investigado.
El 27 de mayo, dos días antes del asesinato de Varlotta, el adolescente ya estaba en la calle y se le atribuyen otros tres hechos registrados en Villa de Mayo, por los que también se investigó al imputado, ya que en ambos casos las víctimas sí habían logrado identificarlo, pero no llegó a ser detenido por esos casos. Varlotta fue un destacado científico que elaboró un proyecto para ayudar a los alumnos de la Escuela Técnica Nro. 12 de la ciudad jujeña de Libertador San Martín, donde creó un sistema purificador de agua autónomo y ecológico.
Además, obtuvo el segundo lugar en la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología de la compañía Intel por la misma iniciativa y la NASA lo reconoció mediante un certificado a través del cual llamarían a un asteroide con su nombre y el de sus compañeros de equipo.
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