“Valió la pena tanto esfuerzo, tantos años de lucha para que se sepa la verdad y que todos los asesinos paguen con la cárcel. De esta manera, se cierra un círculo en mi vida, con la tranquilidad de saber que ahora mi hija descansa en paz, ya que quienes la mataron de la peor manera fueron condenados. Se hizo justicia”, Nilda López, la madre de Giannina Beatriz Violante, expresó sus primeras sensaciones, tras conocerse el fallo que sentenció a prisión perpetua a los dos hombres, imputados por el homicidio de su hija.
La condena a la pena máxima, tal como lo había solicitado la Fiscalía y la querella durante los alegatos, impuesta por el Tribunal Oral Criminal Nro. 6 de San Martín recayó sobre Gustavo Ariel Pascali (34) y César Eduardo Belizán (39), al ser hallados culpables de los delitos de ‘privación ilegal de la libertad agravada y homicidio calificado por haber sido cometido por dos o más personas’.
Se trata del segundo proceso por este caso, en el que Giannina Violante (de entonces 18 años) fue secuestrada, asesinada a golpes y creyéndola sin vida su cuerpo seccionado con una amoladora, ya que, en 2015, un joven fue condenado a 30 años de cárcel por el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de San Martín, debido a que al momento del hecho, en febrero de 2010, era un adolescente de 17 años.
Ayer, en un rápido trámite de apenas unos minutos, un secretario dio lectura al veredicto de los jueces Javier Pablo Antonucci, Julio César Di Giorgio y María Valentina Olmedo, con la perpetua para Pascali y Belizán, en coincidencia con lo pedido por el fiscal Ricardo Romero y los abogados Alberto Palacio y Adoración Gutiérrez (de la Comisión de Asistencia a la Víctima del Colegio de Abogados de San Martín) que representaron a Nilda López, madre de Giannina Violante, quien era su única hija.
La chica salió de su casa, en la localidad de Villa de Mayo, en la tarde del 13 de febrero de 2010 y al retornar a su domicilio, su familia radicó la denuncia por ‘averiguación de paradero’. Tres días más tarde su cadáver fue encontrado seccionado en tres bolsas de residuos en una esquina de la zona de Muñiz, en el partido de San Miguel.
En ambos juicios quedó demostrado que la mantuvieron retenida en una casilla de la villa La Canchita, sindicada como un lugar de venta de drogas y desguace de autos robados. Tras golpearla y quedar inconsciente, su cuerpo fue seccionado con una amoladora con la que desguazaban autos y la autopsia determinó que aún esta viva.
“Era una nena muy bonita, de 1,60 metro de estatura y 47 kilos de peso. No pudo defenderse de estos asesinos y después de mucha lucha se logró conocer la verdad. Los testigos fueron muy valientes y contundentes en sus declaraciones, señalando a los tres hermanos que eran menores, por eso dos de ellos fueron declarados inimputables, y estos dos hombres fueron los responsables de secuestrarla, golpearla y cortar su cuerpo”, concluyó Nilda López, en diálogo con DIARIO POPULAR.
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