El dramático caso del docente Maximiliano Taranto, asesinado de un balazo en la cabeza cuando resistió el robo de su motocicleta en un hecho registrado en la localidad bonaerense de Gregorio de Laferrere, forma parte de una oscura modalidad delictiva, que viene causando estragos en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, con más de 30 asaltos cada jornada a propietarios de vehículos de dos ruedas.
Fuentes judiciales de ambos distritos, consultadas por DIARIO POPULAR, revelaron que se produjeron en el mes de abril más de 900 causas de denuncias ingresadas en fiscalías por motos robadas, y se calcula que un 25 por ciento de los hechos hay utilización de violencia extrema por parte de los malvivientes, incluso con objetos contundentes, armas blancas o de fuego.
El hecho que tuvo como víctima al docente Taranto, de 29 años, ocurrió el miércoles alrededor de las 22 en Encina y Piedrabuena, en el partido de La Matanza.
“Era profesor de inglés y estaba estudiando historia.Fue sorprendido por al menos dos asaltantes armados que llegaron al lugar en una segunda moto, mientras que aparentemente estaban apoyados por cómplices que circulaban en un auto Chevrolet Corsa”, señalaron voceros de la investigación.
La sospecha principal es que el muchacho intentó persuadir a los malvivientes de que no le roben el vehículo, que estaba pagando en cuotas junto a su novia.
En ese contexto, recibió un balazo que le ingresó por un ojo, provocándole heridas mortarles en la cabeza, que impidieron cualquier tipo de intervención médica para salvarlo.
Los casos con motos representan alrededor del 15 por ciento del total de vehículos robados, con mayoría de automóviles.
“El problema con las motos es que los propietarios o quienes manejan al momento del asalto, sufren mucha violencia de los delincuentes. Es alta la tasa de víctimas de estos robos que terminan golpeadas o con heridas que requieren asistencia. Lamentablemente, también hay ataques que terminan con fallecidos”, dijo un jefe policial de La Matanza.
El hecho que tuvo como víctima a taranto fue caratulado como “homicidio” y “tentativa de robo” -es que a la víctima no llegaron a robarle el rodado-, y tomó intervención la comisaría distrital primera este de La Matanza.
En medio del dolor, Marcelo, el padre del docente asesinado, dijo que a su hijo “lo mataron como un perro” y que “no tuvo oportunidad de defenderse”.
En declaraciones a la prensa, el hombre dijo que su hijo regresaba a su casa después de haber asistido a la Universidad de La Matanza donde estudiaba para recibirse de licenciado en historia.
Por su parte, Cristian, hermano de Maximiliano, especuló que su hermano se resistió a ser asaltado “porque él era así, siempre le gustaron las cosas justas y no iba a dejar así porque sí, que le robaran lo que tanto le costó” en alusión a la moto.
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