Pablo bajó del colectivo el jueves por la tarde en la intersección de la avenida Mitre y la calle Llorente, en Avellaneda, para dirigirse a su trabajo en una empresa de la zona.
A la media cuadra, un auto se detuvo y descendieron dos malvivientes, que lo abordaron con armas de fuego.
“Me apuntaron en el pecho. Me pidieron que no diga nada, me quede quieto y entregue mis cosas”, dijo el damnificado, a quien le robaron el teléfono, mochila, campera y la billetera.
La situación se viene repitiendo a un ritmo frenético y alarmante de 151 casos de robos callejeros con armas por hora, en la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.
“No me resistí. Iba caminando por la calle Llorente, rumbo al cruce con Estrada, donde se encuentra mi trabajo. Cuando estaba a la altura del garaje de la sede de Telefónica, frenó un auto oscuro de golpe, donde había cuatro personas. Dos se bajaron y me apoyaron una pistola en el tórax. Fue un momento muy difícil. Decían que me iban a matar si me movía o decía algo”, señaló la víctima.
Acerca de la problemática, el licenciado en Seguridad Pública, Luis Vicat, consideró que “los hechos de robos con el agravante de la utilización de armas viene en franco aumento, y hay zonas que se convirtieron literalmente en Sarajevo, donde primero se mata y luego se roba, al punto que estamos padeciendo una víctima fatal por día, y lamentablemente en plena expansión”.
Datos estadísticos de los distritos judiciales de la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, indican que el año pasado se produjeron 55 mil robos con armas (48 mil y 17 mil, respectivamente), a un promedio de 151 hechos por hora.
“Lo que padecimos con el nene Agustín, de sólo tres años, recibiendo un balazo en la cabeza cuando el asaltado era su papá, lo vamos a seguir lamentando. Se debe contener de manera urgente la ola delictiva, porque se descontroló y será cada vez peor, con mayor ferocidad”, dijo Vicat.
El hecho descripto al comienzo, padecido por un trabajador en jurisdicción de la Comisaría 1ª de Avellaneda, se suma a una larguísima lista de personas que resultaron asaltadas en la zona, sobre todo en las calles Estrada, Llorente y Beguiristain. Vecinos y trabajadores de empresas del lugar vienen reclamando mayor presencia policial.
“Pedimos un patrullero fijo en Beguiristain, o una casilla policial, en la intersección con Zeballos. La idea es que al menos podamos caminar hasta la avenida Mitre sin resultar atacados. Tenemos miedo, cuando vamos al trabajo y al salir”, dijo un trabajador.
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