En el inicio del juicio oral que se le sigue al ex comisario de la Policía Bonaerense Luis Ponce por el caso Núñez, un amigo de la víctima relató cómo ambos fueron torturados en la Brigada de Investigaciones de La Plata.

Un amigo del albañil Andrés Núñez, torturado en 1990 en la Brigada de Investigaciones de La Plata y cuyo cadáver fue mutilado, calcinado y enterrado en un campo, relató ayer las torturas a las que él y la víctima fueron sometidos en esa dependencia para que se hicieran cargo de un delito, en la primera jornada del juicio oral que se le sigue al ex comisario de la Policía Bonaerense Luis Ponce.

“Nos torturaban, querían que nos hagamos cargo”, recordó Jorge Guevara ante el Tribunal Oral Criminal 2 de La Plata, que comenzó a juzgar al ex jefe policial que se mantuvo 22 años prófugo tras ser acusado del hecho.

Guevara era amigo y compañero de fútbol de Núñez y fue detenido el mismo día por efectivos de la Brigada de Investigaciones platense, quienes los torturaron para que se hicieran cargo del robo de una bicicleta. “Me sacaban y me volvían a meter para seguir torturándome, me ponían en la cabeza una bolsa de plástico, me pegaban en la costilla, en la panza, en los testículos, me agarraban de los pies y me levantaban. Había unos siete u ocho” policías, detalló el testigo.

Guevara recordó que la noche que fue detenido vio a Núñez en la misma sede policial, aunque aclaró que no tuvo la posibilidad de hablar con él: “Sólo nos miramos”, dijo.

“Así nos tuvieron toda la noche, lo sacaban a él y me metían a mí, me metían a mí y lo sacaban a él” de una celda a una oficina que sólo tenía “una claraboya”, dijo.

El hombre añadió que mientras era torturado no recibió información sobre el delito del que se lo acusaba. “Querían que me haga cargo de todo, algo que no había hecho” y “si no sabía de qué, no podía reconocer nada”, explicó.

Tras escuchar a Guevara, el tribunal tomó testimonio a Mirna Gómez, pareja de Núñez, quien relató lo sucedido entre la noche del 27 de septiembre de 1990, cuando los policías fueron a buscar al albañil a su casa, y la madrugada del 28, cuando se lo llevaron.

Según Mirna, ese día un grupo de policías llegó a la casa y se llevó inicialmente por error a Walter Di Pietro, padrastro de Núñez, a quien confundieron con él.

“Cuando se dieron cuenta, lo dejaron otra vez en la casa y entraron cuatro policías sin orden de allanamiento, aunque Andrés no estaba” ya que se había ido a juzgar al fútbol con amigos, agregó la mujer.

“Se sirvieron lo que querían, revolvieron todo, estuvieron tres horas y veinticinco minutos en la casa, cuando les pedimos identificación mostraron la pistola en la cintura”, añadió.

La mujer de Núñez recordó que cuando su marido llegó a la casa, los policías “le pusieron un revólver en la cabeza”.

“Se lo llevaron atrás de mi casa, no se qué le hicieron pero tenía polvillo en el conjunto deportivo azul que usaba. Le pregunté si le habían hecho algo pero me dijo que no, que no me preocupe que estaba todo bien. Se lo llevaron y quise ir con él pero no me dejaron, me dijeron que mi nena de un año me precisaba”, detalló Mirna.

Antes de iniciarse el juicio, la mujer había expresado que espera que Ponce reciba una pena de prisión perpetua: “Hace veintiséis años que espero justicia, ojalá que le den perpetua a este asesino y represor, sé que hay pruebas para condenar a este represor, confío en la Justicia”, dijo.

Desde las escalinatas, apoyaron las expresiones de la viuda de Núñez, integrantes de la agrupación HIJOS, de La Plata, y se instaló una radio abierta para difundir las alternativas del juicio.

El debate comenzó en los tribunales de La Plata y tiene en el banquillo a Ponce (65), quien fue detenido en 2012 en la ciudad neuquina de Junín de los Andes, donde se ocultaba bajo una falsa identidad.

Tras mantenerse 22 años prófugo, el ex comisario afronta ahora cargos por “torturas y privación ilegal de la libertad”, delitos que prevén una pena de perpetua.

Al declarar en 2006 en el juicio al ex comisario Miguel Etchecolatz, Ponce fue señalado por el desaparecido albañil Jorge Julio López como uno de los que participó de su secuestro en octubre de 1976 y que lo trasladó en más de una oportunidad durante su periplo por distintos lugares de detención clandestina.

El debate a Ponce comenzó en la sala de audiencias de la planta baja de la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal, ubicada en los tribunales de calle 8 y 56, y está cargo de un tribunal especialmente constituido para este juicio porque la causa se tramita con el antiguo Código Procesal bonaerense.

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