Las víctimas son tres chicas -una de 4 años y las otras dos de 13- que estuvieron cautivas en la casa de una pareja. Los acusados están detenidos desde 2014 y ahora piden que sean enjuiciados.

La fiscalía federal de Lomas de Zamora pidió enjuiciar por trata de personas a una pareja detenida desde 2014 acusada de haber esclavizado, torturado durante ritos umbanda y, en el caso del hombre, abusado sexualmente, de una niña de 4 años y dos de 13 en el partido bonaerense de Lanús.

El fiscal federal 1 de Lomas de Zamora, Leonel Gómez Barbella solicitó juzgar a Graciela Ledesma (49) y a Jorge Luis Russo (58) como autores del delito de trata de personas con fines de explotación, agravado por amenazas, violencia y aprovechando la situación de vulnerabilidad de tres menores y por ser los autoridades o ministros de culto, que consumaron la explotación y causaron lesiones graves a las víctimas.

En el caso de Russo, además, el fiscal solicitó que se lo juzgue por el abuso sexual de las dos chicas de 13 años que, al igual que la de 4, permanecieron en esa situación de esclavitud y explotación por al menos un año.

En el requerimiento de elevación a juicio, Gómez Barbella pidió que continúe la instrucción de la causa para también eventualmente llevar a juicio a otros dos acusados: Leonella Fernández y Jeremías Tolosa, hijos de Ledesma.

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El caso de las niñas -la de 4 y una de las de 13, hermanas entre sí, y la restante tía de las anteriores- se descubrió el 20 de julio de 2014, cuando lograron escapar de la casa de Ledesma, donde vivían desde hacía al menos un año, tras ser abandonadas allí por sus respectivas madres.

La tres fueron vistas por la policía cuando deambulaban por la avenida Donato Álvarez al 4000, de la localidad de Monte Chingolo, Lanús, y contaron que acababan de escapar de la casa situada en Bouchard 4007, de esa localidad, donde convivían con “Graciela”, quien las “golpeaba” y “no las alimentaba”.

Una vez en la comisaría, al ser entrevistadas por policías y especialistas, las niñas relataron que vivían en esa casa desde julio de 2013, y que huyeron porque eran víctimas de agresiones físicas permanentes por parte Ledesma y sus hijos, mientras que Russo solía manosearlas en sus “partes íntimas”. De acuerdo a un informe realizado por expertos del Cuerpo Médico Forense de la Policía Científica de Lomas de Zamora, las niñas presentaban hematomas, cicatrices, signos de quemaduras en distintas partes del cuerpo y con distintos grados de evolución, además de una mala alimentación y lesiones diversas.

En tanto, de estudios ginecológicos practicados a una de las de 13 años surgió que presentaba también lesiones genitales graves de varios días de evolución.

“Las menores mediante coacción psicológica, mística y religiosa, eran sometidas a sufrimientos y tormentos provocados por la propia Ledesma, con la colaboración en dichos actos de Leonella Ayelén Fernández, Jeremías Tolosa y Jorge Luis Russo, quien a su vez mediante tocamientos en las partes pudendas, abusaba sexualmente en forma reiterada” de las dos más grandes, indicó el fiscal en su requerimiento.

En el mismo escrito, Gómez Barbella reseñó que los hijos de Ledesma además “documentaban los golpes, quemaduras y actos denigrantes a través de video-filmaciones”.

El fiscal detalló en base a testimonios los tormentos a los que fueron sometidas las chicas: les cortaban el cabello cuando dormían, las bañaban a la intemperie y en condiciones climáticas adversas, las conminaban a realizar tareas de limpieza doméstica en condiciones deplorables, a mendigar comida y dinero en casas y comercios vecinos, e inclusive, a una de ellas, a mantener relaciones sexuales con distintos hombres.

Al declarar como acusado, Russo contó que él no vivía con Ledesma, negó practicar el rito umbanda y dijo no ser allegado a las niñas, de quien realizó descripciones muy despectivas.

Por su parte, Ledesma reconoció haber recibido a las niñas de sus propias madres, con problemas de adicciones, y que si bien inicialmente las visitaban luego dejaron de hacerlo.

En cuanto al culto religioso que profesa, la mujer dijo que es “mai” umbanda, aunque negó que las niñas hayan participado con ella en algún ritual, al igual que haberlas golpeado o esclavizado. Uno de los testimonios más estremecedores obtenidos en la causa fue el del principal David Quijano de la policía de Lanús, quien ante falta de plazas en instituciones de menores se ofreció a albergar en su casa y junto a su familia a las niñas.

Las tres chicas se mostraban retraídas, se sentaban con las manos enlazadas mirando hacia abajo y hablaban con miedo”, contó el policía Quijano, quien recordó que de a poco las tres les fueron relatando sus padecimientos.

Quijano recordó que la primera vez que alzó en brazos a la mas pequeña, ésta se largó a llorar y que cuando le preguntó qué le sucedía, ella le dijo que nunca la habían abrazado.

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