“En la Argentina se acabaron los tarifazos”. Con esta frase, Alberto Fernández logró uno de los momentos más calientes de su discurso de inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Lo escuchaban atentos, diputados y senadores del oficialismo y de la oposición. A su izquierda estaba Cristina Fernández de Kirchner. Y a su derecha, Sergio Massa. Ambos escucharon atentos cómo el presidente anunciaba que el Gobierno había logrado un principio de acuerdo con el FMI para refinanciar los 45.000 millones de dólares que el organismo le prestó a la gestión de Mauricio Macri.
Sin embargo, el presidente evitó dar precisiones sobre el acuerdo. En parte porque aún no se habían cerrado todos los puntos, y en parte porque no era conveniente dar tantas precisiones. Pero admitió que habrá un fuerte aumento de las tarifas, en especial para los sectores considerados “más pudientes”, que se estima que representan un 10% del total de la población.
“Vamos a segmentar los subsidios para lograr niveles de tarifas razonables, con justicia y equidad distributiva para los servicios públicos de gas y electricidad”, dijo Alberto Fernández. Y anticipó: “Por eso, en principio, apuntamos a que el 10% de mayor capacidad económica deje de ser beneficiario de subsidios”. En síntesis, quienes estén considerados dentro de este 10% de la población que más ingresos y bienes posee, ya no tendrá ningún tipo de subsidio en sus tarifas de luz y gas.
El resto, verá como las boletas de la luz y el gas suben cada tanto. Ahora en marzo, ya se aplica un 20% promedio a todos los consumidores. Y durante el resto del año, se estima que las tarifas subirán en una banda de precios que se ubicará entre el nivel de inflación y el aumento de los salarios en blanco que mide el CVS, el coeficiente de variación salarial. Esto es, tendrán un aumento de entre el 45 y el 55%, dependiendo de cómo pueda el Gobierno frenar la inflación y cómo se acuerden las paritarias este año.
Así lo anunció el propio Presidente. “Para el resto de los usuarios, nuestra política se inspirará en la Ley 27.443 votada en este Congreso de la Nación en el año 2018 y vetada por el entonces presidente Mauricio Macri. Esa normativa establecía que las tarifas solo podrían incrementarse teniendo como tope el Coeficiente de Variación Salarial. Lo que nosotros haremos será utilizar ese mismo indicador, pero estableciendo que la evolución de las tarifas estará claramente por debajo de la evolución de los salarios”, precisó Fernández. Y agregó: “Así, alineamos el tema de las tarifas con una política clara para recomponer los ingresos en términos reales”.
Se refería a la necesidad que tiene el Gobierno de aumentar las tarifas —y reducir el monto que destina a subsidios en materia energética— para poder llegar así a cumplir con la principal meta que se fijó en el acuerdo con el FMI: lograr un déficit de apenas 2,5% del PBI. Para eso, es necesario reducir gastos. Y como el Gobierno no está dispuesto a realizar las grandes reformas que el organismo multilateral viene pidiendo hace años (reforma laboral y previsional) recortará subsidios a la energía.
La información que brindó el mandatario nacional sobre el acuerdo con el FMI no fue mucha. Se estima que este miércoles el acuerdo ya finalizado —en la tarde del martes el ministro Martín Guzmán cerró el resto de los puntos con el FMI— llegará a la Cámara de Diputados para ser analizado por los diputados que tratarán de votarlo la semana próxima a mas tardar. Luego deberá ir al Senado, donde la situación es más complicada aún.
Tanto diputados como senadores escucharon con atención al Presidente, pero quienes integran la bancada del PRO decidieron retirarse del recinto cuando Alberto Fernández recordó que cuestionó ante la Justicia la forma en que Mauricio Macri había tomado esta deuda. Allí se rompió el frío clima de respeto institucional que había hasta el momento y abundaron los gritos y los portazos. Permanecieron en cambio los legisladores de la UCR y de la Coalición Cívica, así como también los del bloque de Emilio Monzó y Margarita Stolbizer.
El jefe de Estado terminó su discurso citando a Dickens. En su “Historia de las dos ciudades”, el autor describe una época del mundo que —según Alberto Fernández— tiene plena vigencia en el presente. “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos. La edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias, y de la incredulidad”, citó. “Esta época bisagra de la historia, de Argentina, del mundo, necesita que le propongamos un sueño. Un propósito: queremos dejar de ser víctimas de todo y pasar a ser propulsores de algo”. Por ahora ese algo, es el acuerdo con el FMI y el sendero económico que eso marcará.
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