
"Es el mismo proyecto de Martínez de Hoz: si se ponen en juego las indemnizaciones, las horas extras y las vacaciones, es decir, todo lo que se fue construyendo a lo largo del tiempo, no va a mejorar la situación de ningún trabajador", expresó el gobernador bonaerense.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, participó este miércoles de la movilización al Congreso en rechazo a la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional.
"Es el mismo proyecto de Martínez de Hoz: si se ponen en juego las indemnizaciones, las horas extras y las vacaciones, es decir, todo lo que se fue construyendo a lo largo del tiempo, no va a mejorar la situación de ningún trabajador", expresó Kicillof.
"Quienes promueven esta ley nos dicen que el problema de nuestro país es que es muy caro despedir trabajadores: deberían explicárselo a los 296 mil despedidos en los últimos dos años por responsabilidad de Javier Milei", sostuvo el gobernador bonaerense y señaló: "Los despidos, las suspensiones, la pérdida de empleo y del salario no están vinculados a las leyes laborales, sino a la política económica del Gobierno nacional".
Kicillof estuvo acompañado por integrantes del Gabinete provincial, intendentes y militantes del Movimiento Derecho al Futuro.
Mientras en la Cámara Alta los senadores debaten la reforma de la Ley Laboral, en las afuera del Congreso un grupo de manifestantes arrojaron botellas, piedras y hasta bombas Molotov contra la policía que rodeaba el edificio .
La concentración de las centrales sindicales estaba prevista para las 17.00, sin embargo, a las 16.00 grupo de izquierda comenzó a arrojar piedras y botellas contra el cordón policial que rodeaba el parlamento, lo que generó una serie de corridas a lo largo de todo Avenida de Mayo.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva señaló a través de su cuenta en la red social X que "los violentos que atacaron a nuestras Fuerzas van a ser identificados".
Fuentes policiales informaron que se han detenido a cinco sospechosos, al tiempo que las columnas de los sindicatos se replegaron hacia calles aledañas al Congreso para evitar cualquier tipo de enfrentamiento.