Los vecinos de ese exclusivo club, donde un terreno cuesta unos 350 mil dólares, se negaron a recibir a un procesado más. Ya tienen a varios sospechosos viviendo entre ellos. Pero anoche decidieron que no querían el ingreso de Báez.

Un móvil del Servicio Penitenciario Federal, con apoyo de agentes federales y de la policía bonaerense, no pudo dejar en el country Ayres de Pilar al empresario Lázaro Báez para que comience a cumplir el arresto domiciliario que obtuvo después de más de cuatro años de estar preso sin condena firme. Intentaron cumplir una orden de la Justicia. Y no los dejaron.

Los vecinos de ese exclusivo club, donde un terreno cuesta unos 350 mil dólares, se negaron a recibir a un procesado más. Ya tienen a varios sospechosos viviendo entre ellos. Pero anoche decidieron que no querían el ingreso de Báez.

Los socios (así les gusta que los llamen) no quieren al empresario K. Aunque ya tienen viviendo con ellos al financista Ernesto Clarens quien, además de de ocuparse de multiplicar el dinero propio y ajeno con su empresa Invernes (que no significa Inversiones de Néstor), fue uno de los arrepentidos de la "Causa de los Cuadernos" y quien ofreciera una de las delaciones más detalladas y contundentes.

No obstante, los distinguidos copropietarios decidieron que "Lázaro no pasará". Y no pasó.

No optaron por contratar estudios de abogados (aunque muchos profesionales del derecho habitan allí) y presentarse ante la Justicia para hacer valer el "derecho de admisión". Tampoco por manifestarse pacíficamente. Recurrieron a la violencia física aunque tenían otras herramientas más civilizadas, dignas de personas con educación y dinero. Pero no. Usaron la fuerza.

Cuando luego de cuatro intentos fallidos, el móvil del Servicio Penitenciario logró traspasar el ingreso al barrio, un grupo de vecinos realizó una "sentada" y frenó el acceso. Fueron civilizados. Pero otros copropietarios decidieron ir más allá. Atacaron al vehículo oficial que trasladaba a Báez, y le rompieron el parabrisas. Todo en medio de insultos y agresiones a los efectivos de las fuerzas de seguridad.

Finalmente, Lázaro Báez tuvo que ser llevado al penal de Ezeiza. Una vez más, le tocó perder. Los ilustres vecinos de Ayres de Pilar ganaron. ¿Ganaron?.

Una vez más los K (supuestamente representados por Báez y la Justicia que le otorgó el arresto domiciliario) y los anti K (socios de Ayres de Pilar) protagonizaron un nuevo enfrentamiento con la victoria de estos últimos. Pero las instituciones volvieron a perder. Una vez más, peligrosa e irresponsablemente, la Argentina desprecia el ejercicio pacífico y legal de los derechos individuales aplicando la fuerza que, como alguien dijo, "es el derecho de las bestias".

Además: Vecinos ilustres de Ayres del Pilar

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