La manifestación, el caos y los destrozos que los grupos de izquierda y movimientos sociales llevaron adelante frente al Congreso de la Nación, para protestar por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), alcanzaron el despacho de Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta de la Nación y titular de la cámara alta.
En efecto, las piedras arrojadas hacia el palacio legislativo nacional llegaron a los ventanales de varias oficinas que dan a la avenida Entre Ríos, ubicadas en el primer piso, rompiendo varias de ellas, entre las que estaban la de CFK.
De acuerdo a las fuentes consultadas, si bien la presidenta provisional del Senado se encontraba dentro del edificio al momento del ataque, no estaba en su despacho por lo que no sufrió herida alguna.
Además de las ventanas del espacio de trabajo de Cristina, otras aberturas que sufrieron roturas fueron las de Claudia Ledesma Abdala (Santiago del Estero), la del presidente del bloque del Frente de Todos, el formoseño José Mayans, y la de Oscar Parrilli.
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