
Al presentar un plan para evaluar a los futuros docentes similar al Operativo Aprender, que el año pasado puso el foco en los alumnos, el gobierno advirtió que se deben dejar atrás “actitudes conservadoras y retrógradas” en lo que pareció una crítica velada a los gremios y a los estudiantes que hace unos días tomaron decenas de escuelas porteñas al tiempo que adelantó que en los próximos años las pruebas llegarían a los maestros que enseñan en escuelas de todo el país.
Se trata del programa “Enseñar” que evaluará el próximo 31 de octubre a 21 mil estudiantes de 4º año de los diferentes profesorados y magisterios que se dictan en el país, con el fin de diagnosticar los niveles de desempeño en “comunicación escrita” y criterio pedagógico. Los cuestionarios buscarán determinar el “nivel” y el perfil de los futuros educadores.
El acto se llevó a cabo en el Salón de Pueblos Originarios de Casa Rosada y fue encabezado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña y el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro y durante el mismo se oficializó el “Operativo Enseñar 2017” que elaborará un diagnóstico de carácter federal sobre el sistema de formación docente.
Los cuestionarios se distribuirán en institutos públicos y privados y serán contestados por alumnos que estén realizando la residencia. Las conclusiones se difundirán, de forma gradual, a partir de abril de 2018.
Las preguntas se responderán de forma anónima; los resultados darán forma a un reporte nacional y también se elaborará un informe para cada establecimiento formativo participante.
Fue en este marco que tanto Peña como Finocchiaro defendieron el programa al considerar que “no se pueden realizar políticas públicas sin conocer la verdad” del estado de formación los futuros profesores de primaria y secundaria.
Empero, ambos funcionarios aprovecharon la ocasión para disparar una crítica velada hacia los estudiantes que ocuparon distintas escuelas secundarias porteñas en los últimos días en protesta por la puesta en marcha de un sistema de pasantías en el último semestre del 5º año.
Peña aseguró que “con las transformaciones que están ocurriendo en el mundo sería un suicidio quedarnos quietos en materia educativa”, por lo que reclamó “dejar atrás actitudes conservadoras u actuar en forma reaccionaria” y definió a su gobierno como “reformista”.
Al ser consultado por las tomas de las escuelas de la Ciudad, Finocchiaro no se escudó en ningún comentario elíptico.
“Están mal. No es apelando a la violencia simbólica” con lo que se puede hallar una solución a las controversias. Y fue tajante al señalar que “un alumno no puede decidir lo que se va a enseñar”. Cuando fue interrogado por este diario si los gremios docentes habían sido consultados por el Operativo Enseñar y si el mismo incluirá a los propios maestros en un futuro cercano, el ministro respondió que “se les informó a los cinco gremios docentes que tienen personería nacional de las características del operativo”.
Y, además, deslizó que las pruebas llegarán en los próximos años a los educadores. “El año pasado evaluamos a los alumnos, este año a los estudiantes avanzados de profesorado y en algún momento queremos llegar a evaluar al sistema educativo en su totalidad. Inclusive la infraestructura, las políticas públicas y a los funcionarios: empezando por el ministro de Educación”, intentó suavizar una política que seguramente en su momento generará ruido en CTERA y tantos otros sindicatos de alcance nacional.