Mauro Vieira le reclamó ese gesto al presidente argentino, luego de los ataques a Lula que provocaron un conflicto diplomático. Además, calificó de "muy importante" la relación bilateral.
El canciller brasileño, Mauro Vieira, cuestionó la actitud del presidente Javier Milei por las recientes críticas a su par Luiz Inácio Lula da Silva y reclamó un gesto para recomponer el vínculo bilateral, al que calificó de "muy importante".
“Se necesita un gesto: el de parar las agresiones”, consideró el diplomático. Además, rechazó las acusaciones del líder de La Libertad Avanza sobre una supuesta participación de Brasil en una campaña internacional contra la Argentina tras el Mundial 2026 y desestimó el señalamiento sobre un presunto financiamiento a la campaña presidencial de Sergio Massa en 2023. "Es falso", dijo.
A su vez, Vieira se mostró en contra de que Milei y dirigentes oficialistas califiquen de “comunista” al presidente brasileño: “Sorprende esa caracterización”. Y en ese sentido, afirmó que Lula “jamás negó” ni buscó modificar el carácter capitalista de la economía de su país y atribuyó las críticas a “la visión del presidente argentino”.
En una entrevista con el diario Clarín, el funcionario también defendió la importancia comercial de la relación bilateral y destacó que Brasil continúa considerando a la Argentina como un socio estratégico. De hecho, insistió en que la normalización del vínculo depende de que cesen las agresiones y manifestó su deseo de que los embajadores de ambos países puedan regresar a sus puestos una vez que se modifique el escenario actual.
La relación bilateral comenzó a deteriorarse luego de que Milei asistiera a un acto de campaña del candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro y, sin nombrarlo, tildara a Lula de "ladrón" y "presidiario". Además, llamó "basura calva" al juez de la Corte Suprema brasileña, Alexandre de Moraes, que le negó la posibilidad de visitar en prisión domiciliaria al expresidente de derecha Jair Bolsonaro.
Milei advirtió sobre "el riesgo Lula" y llamó al pueblo a salir del "sometimiento al zurdo". Incluso, días después fue más allá en sus ataques: “¿Así que el señor Lula se siente muy tocado si le digo que es un chorro? Si es ladrón, si fue presidiario…”.
En medio de la tensión diplomática, el gobierno de Brasil resolvió días atrás que Julio Bittelli, su representante en la Argentina, no regrese a la embajada en Buenos Aires. Así, la gestión de Lula mantendrá la representación diplomática en el nivel de “encargado de negocios”, una decisión que implica una fuerte rebaja en la relación bilateral y que refleja el deterioro del vínculo entre ambos países.
Para el canciller argentino Pablo Quirno, la medida adoptada por Brasil resultó "unilateral". “Es lamentable que se quejen de injerencias en procesos electorales cuando el presidente Lula visitó previo a las elecciones del año pasado a Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria y no hubo de nuestra parte ningún tipo de problemas ni quejas. Son las reglas del juego”, sostuvo.
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