En el gobierno advierten que la difusa convocatoria a un paro general por parte del triunvirato de la CGT abre las puertas a la continuidad del diálogo que evite la eventual concreción de la medida al tiempo que sostienen que los incidentes registrados ayer cerca del palco, de alguna manera, ponen en discusión ‘los liderazgos’ de la cúpula sindical para representar las demandas de los trabajadores.
Mauricio Macri permaneció toda la jornada en la Quinta de Olivos: por la mañana encabezó una reunión de gabinete, posteriormente recibió al ex presidente chileno, Enrique Piñera y luego tuvo reuniones de mesa chica.
En el seno del gobierno había expectativas sobre la convocatoria a la movilización. Sin embargo, empero ciertas indefiniciones en el anuncio final del paro y los disturbios e insultos proferidos a los líderes gremiales fueron tomados con atención.
Un alto funcionario, que participó de las mesas de Diálogo realizadas el año pasado, señaló a este diario que ‘si no le pusieron fecha entonces da lugar al diálogo’ entre las partes.
Las peleas y los insultos de militantes surgieron tras la finalización del acto -incluso dieron lugar a innumerables comentarios en redes sociales con el hashtag ‘#ponélafecha’- dada la enorme expectativa que había generado la movilización y la preanunciada confirmación de una medida de fuerza.
En octubre pasado la cúpula sindical había suspendido otro paro luego de retomar las negociaciones con Balcarce 50 a través del Diálogo para el Trabajo y la Producción que había sido bendecido por el Papa Francisco.
Ayer, un integrante del gabinete explicaba que los disturbios y las postales del triunviro de la CGT esperando poder partir del escenario ante el griterío de una turba, de alguna forma, expusieron conflictos con los liderazgos y ‘pases de factura’ entre dirigentes.
‘La convocatoria fue una mezcla muy grande de sumar todo y se les terminó descontrolando’, puntualizó. Es que movilizaron militantes, gremios, movimientos sociales, grupos de izquierda, agrupaciones kirchneristas e intendentes del PJ.
Para el gobierno, los popes del sindicalismos intentaron tallar en la discusión política ante la proximidad de los tiempos electorales pero ante una convocatoria tan diversa no pudieron encausar la protesta.
Los tres jefes sindicales que hablaron ayer no dieron fechas precisas sobre el paro: Juan Carlos Schmid lo estimó a fines de marzo, Carlos Acuña a mediados de abril y Héctor Daer en un lapsus lo anunció a fin de año y luego se rectificó, lo que finalmente desató el enojo de las bases y de alguna dirigencia más radicalizada.
‘Vamos a buscar seguir con los canales de negociación: tenemos un diálogo permanente pero tienen que retomar su liderazgo que ha quedado deteriorado con lo que ocurrió’, amplió el ministro consultado por este medio.
En Balcarce 50 destacan el camino recorrido con los líderes gremiales durante el año pasado donde en medio de una profunda recesión y una alta inflación, se respetaron distintas instancias de diálogo que culminaron, entre otras medidas, con la reforma la impuesto a las Ganancias.
El Presidente no se movió de la quinta de Olivos, donde se reunió con el ex presidente de Chile, Enrique Piñera.
‘Queremos retomar ese camino: vemos que hay sectores con dificultades. Tenemos diferencias en el diagnóstico porque nosotros vemos cierto crecimiento, recuperación en el empleo y en la actividad sobre todo en el último trimestre, y ellos aún no. Entendemos que tengamos desacuerdos pero hay que seguir con el diálogo’, reiteró el funcionario consultado.
Desde el oficialismo remarcan que las paritarias continuarán siendo libres y que no tendrán techo y que para avanzar en las negociaciones se deben dejar de lado las discusiones con sesgo político.
En este marco, ayer la central sindical amenazó con concretar la medida de fuerza si no se rectificaba el rumbo económico. ‘Es raro si quieren volver al pasado: hacía 5 años que no había crecimiento del empleo en el sector privado. Pero es cierto que hay sectores que sufren por las menores ventas a Brasil o la baja del consumo’, concluyó.
Lo cierto es que más allá de la mirada oficial, la masiva convocatoria de ayer demostró el malestar de amplios sectores por la situación económico-social que más tarde o más temprano podrían ser canalizados en una protesta general
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