Aunque el 2,6% fue recibido en Balcarce 50 casi como una victoria política, el Presidente eligió evitar cualquier sensación de misión cumplida. “Hasta que no esté en cero, no vamos a parar ”, aseguró.
El IPC de abril desaceleró después de meses de tensión y el Gobierno salió a capitalizar políticamente el dato. La inflación acumuló 12,3% en apenas cuatro meses, ya por encima de la meta anual prevista en el Presupuesto. Transporte, tarifas y servicios siguieron presionando sobre el bolsillo.
La inflación de abril le dio al Gobierno un respiro político después de varias semanas incómodas por la tensión cambiaria, las dudas sobre la acumulación de reservas y el desgaste generado por la caída de la actividad económica. El INDEC informó este jueves que el Índice de Precios al Consumidor fue de 2,6%, por debajo del 3,4% de marzo, y Javier Milei salió rápidamente a capitalizar el dato con un mensaje que mezcló celebración, advertencia y épica libertaria.
“Tanto Toto Caputo como yo odiamos la inflación. Hasta que no esté en cero, no vamos a parar”, afirmó el Presidente durante una entrevista en el canal de streaming Neura. Y agregó otra definición que el oficialismo convirtió casi en consigna: “El único dato que nos va a dejar cómodos es que sea cero”.
El dato marca un quiebre después de diez meses consecutivos de aceleración inflacionaria y representa una desaceleración importante respecto de los primeros meses del año. Sin embargo, también deja expuesta una contradicción incómoda para el Gobierno: en apenas cuatro meses, la inflación acumulada ya llegó a 12,3%, por encima de la pauta anual de 10,1% que la propia administración libertaria proyectó para todo 2026 en el Presupuesto nacional.
En la Casa Rosada, de todos modos, destacan que el dato confirma el corazón del relato económico libertario: la inflación estaría entrando nuevamente en una senda descendente después del salto de marzo. Milei incluso publicó en X una frase breve y cargada de tono triunfalista: “Retornando a la normalidad”. Luis Caputo, por su parte, escribió que la inflación núcleo fue “la menor desde octubre” y remarcó que el programa económico “sigue funcionando” pese al sinceramiento de precios relativos y las turbulencias externas.
La inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales y que los economistas miran como una referencia más limpia de la dinámica inflacionaria— fue de 2,3% en abril. No sólo quedó por debajo del índice general, sino también bastante más abajo que el 3,2% que había marcado en marzo. En Economía consideran que ese número es especialmente importante porque sugiere una desaceleración más genuina y menos atada a factores transitorios.
Los datos del INDEC muestran además una inflación cada vez más concentrada en servicios y precios regulados. Los regulados aumentaron 4,7% en abril, impulsados principalmente por transporte y electricidad, mientras que los bienes subieron apenas 2,2%. Los servicios, en cambio, avanzaron 4,1%, reflejando el impacto de tarifas, alquileres y gastos asociados a vivienda. Los precios estacionales prácticamente no tuvieron variación: los aumentos de indumentaria por cambio de temporada fueron compensados por bajas en turismo y frutas.
El rubro que más aumentó fue Transporte, con 4,4%, impulsado por la suba de combustibles y tarifas. Le siguieron Educación, con 4,2%, y Comunicación, con 4,1%. En el caso del transporte, además, el incremento acumulado en los últimos doce meses llegó a 32,9%, por encima de la inflación general interanual, que fue de 32,4%, en un contexto donde además continúan los aumentos escalonados en colectivos y trenes. En el otro extremo, Alimentos y bebidas no alcohólicas mostró una suba de apenas 1,5%, uno de los datos que más celebró el Gobierno porque se trata del capítulo de mayor peso en la canasta de consumo y el más sensible para el humor social. Recreación y cultura subió sólo 1%.
En el mercado, varios economistas reconocieron que el dato fue mejor al esperado. Consultoras privadas venían estimando una inflación de entre 2,5% y 2,8%, luego de que marzo marcara el punto más alto en un año. Según distintos análisis económicos, la desaceleración de abril estuvo explicada sobre todo por una menor presión en alimentos y por el enfriamiento del consumo, aunque advierten que todavía persisten riesgos asociados al dólar, tarifas y recuperación de actividad.
El Gobierno ahora mira mayo con especial atención. En Economía creen que si la tendencia se mantiene podrían volver a perforar el piso del 2% mensual en los próximos meses, algo que Milei había prometido para esta etapa del año. El problema es que el alivio inflacionario convive con salarios todavía deteriorados, consumo deprimido y sectores productivos que siguen mostrando señales de debilidad.
Por eso, aunque el 2,6% fue recibido en Balcarce 50 casi como una victoria política, Milei eligió evitar cualquier sensación de misión cumplida. “ Hasta que no esté en cero, no vamos a parar ”, repitió. En el universo libertario, la inflación sigue siendo mucho más que un indicador económico: es el termómetro central sobre el que el Gobierno juega buena parte de su capital político.
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