Allí Scioli había obtenido el 37,08% de los votos, mientras que Macri tuvo una adhesión del 34,15%. El candidato del Frente para la Victoria no alcanzó el piso exigido por la ley electoral nacional, y ante la estrechez de la diferencia, hubo que definir en el primer balotaje de la historia del país, donde finalmente la voz de quienes aspiraban a un cambio de gobierno tuvo un poco más de alcance que la de aquellos que anhelaban una continuidad.
A las 19.20, las primeras tendencias señalaron una diferencia de siete puntos que luego se estiró fugazmente a nueve, antes de volver enseguida a siete. Sin embargo,
la mesura y las palabras cautelosas dominaban el búnker de Cambiemos, hasta que
Scioli reconoció la derrota. Allí los militantes opositores liberaron el grito contenido y se produjo el primer estallido, intensificado instantes después con
la aparición eufórica de Macri. El devenir del escrutinio acortó la brecha entre los dos candidatos hasta moldear definitivamente una contienda muy pareja. Fuera de esa dicusión, pero con todas las ganas de sacar a la luz una incipiente estrategia,
Sergio Massa también se pronunció e inició la carrera por convertirse en el principal referente de la oposición.