La "nueva normalidad" se convirtió en terreno fértil para modalidades delictivas que alarman a las autoridades judiciales.

Desde que comenzó la cuarentena, la fiscalía Criminal de Quilmes experimentó un marcado aumento en la recepción de denuncias por estafas, principalmente de ventas truchas a través de medios electrónicos como páginas de internet o redes sociales, así como también engaños telefónicos con la supuesta adjudicación de beneficios de Anses que tienen como finalidad el robo de datos bancarios, dos modalidades delictivas que crecen a lo largo de toda la Provincia a tal punto que ya son observadas de cerca por la Procuración General bonaerense.

Fuentes del Departamento Judicial Quilmes revelaron a El Quilmeño que se registró "un aluvión de causas por estafas" durante los últimos seis meses en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 6.

Y no es una coincidencia. Desde que el Gobierno Nacional decretó la cuarentena, la sociedad modificó sus costumbres a la hora de consumir. Las compras presenciales estuvieron paralizadas durante varios meses y el mercado de ventas online ganó terreno a la fuerza. Esa "nueva normalidad" fue aprovechada por las bandas de estafadores, quienes se valieron de esta necesidad para embaucar a cientos de víctimas.

De acuerdo a los datos aportados por los investigadores, el fraude más común en tiempos de pandemia es la venta trucha por internet, que consiste en ofrecer distintos productos -principalmente por redes sociales- que nunca llegan al consumidor.

"Por lo general, los estafadores publican productos a precios tentadores -muy por debajo de su valor real de mercado- que las víctimas abonan a través de depósitos o transferencias bancarias. Así, pactan una entrega que finalmente nunca se concreta", detalló un funcionario judicial especializado en el tema.

"Cuando hacemos el seguimiento de estas cuentas, notamos que los estafadores comienzan a triangular el dinero entre distintos bancos y la terminan sacando a otras provincias, por lo que perdemos competencia, la investigación se hace más lenta y se hace más difícil atraparlos", agregó.

Un detalle que llamó la atención de los investigadores es que las bandas ahora crean perfiles falsos en redes sociales pero con datos verdaderos. "Roban todos la información de una persona, que fácilmente se puede conseguir en internet: nombre y apellido, DNI y número de teléfono. Inventan un perfil en Facebook con estos datos verdaderos y comienzan a realizar ventas truchas por ‘Marketplace’ con una cuenta bancaria del estafador. Después, las víctimas denuncian a esa persona que sufrió el robo de su identidad y muchas veces hasta llegan a amenazarlas, porque no pueden demostrar fácilmente que son inocentes", explicó la fuente consultada por este medio.

A esto se suman los engaños telefónicos. Los estafadores llaman de manera aleatoria, se hacen pasar por trabajadores de Anses y convencen a las personas de que el Estado les adjudicó algún tipo de beneficio social, como puede ser el IFE. Quienes caen en esta trampa, entregan sus contraseñas bancarias y los estafadores, así, les saquean sus cuentas. Incluso, tramitan los préstamos pre-aprobados online para robarles más dinero a las víctimas, que encima quedan endeudadas.

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