En un anterior juicio, el sujeto había absuelto. Pero el fiscal pidió que se reviera la decisión, algo que fue dispuesto por la Suprema Corte de Justicia. Cuando ocurrieron los ataques, la víctima tenía 12 años; ahora, 23.
La Justicia quilmeña revocó un fallo y condenó a ocho años de prisión a un sujeto que había sido absuelto años atrás, acusado de abusar sexualmente de una niña de 12 años que estaba a su cuidado en una vivienda de Florencio Varela, en tanto que amenazó en reiteradas ocasiones a la víctima con un arma de fuego para que no le contara lo que sucedía a su madre, mientras que por el momento seguirá en libertad a raíz de un pedido de su abogado.
Se trata de un hecho que más de una década después tendrá un cierre definitivo y llevará alivio a la damnificada y a su familia, que sufrieron el hostigamiento, la crueldad y la perversidad del agresor. Es por ello que resulta de gran importancia destacar la labor de los magistrados, que no hicieron oídos sordos ante las peticiones y revieron la causa para que el culpable tenga la pena que realmente merece. No obstante, hasta que se reafirme la decisión, el abusador no estará tras las rejas y aguardará con prisión domiciliaria.
Todo comenzó en 2013, cuando M.P., el acusado, vivía con la madre de la víctima, con quien mantenía una relación sentimental, en una finca situada en la calle 402 de Florencio Varela. Es por esa razón que, en medio de la convivencia, él quedaba a cargo de la pequeña que en aquel entonces tenía 12 años de edad, cuando la progenitora iba a trabajar. Lamentablemente, este no cumplió con lo que debía hacer y cruzó un límite irreversible para cualquier persona, al abusar sexualmente de ella durante mucho tiempo. La colocó en una situación de vulnerabilidad y atentó contra su bienestar.
No obstante, mientras perpetraba los aberrantes episodios, la amenazaba con un arma de fuego para que la niña no contara lo sucedido, o bien lo hacía antes de los vejámenes para someterla. Pero en un acto de valentía y tiempo más tarde, pudo hablar con su círculo de confianza, lo denunciaron ante las autoridades policiales y comenzó el debido proceso contra el imputado.
Sin embargo, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de Quilmes, en manos de los doctores Andrea Calaza, Mario Caputo y Alberto Ojeda, lo absolvieron y dejaron en libertad ya que no pudieron comprobar todos los hechos. Ante eso, el fiscal Claudio Pelayo no se quedó de brazos cruzados y elevó el asunto a Casación y pidió que se revea la decisión para que no quede impune el atacante. Tardó en llegar, pero la decisión de la Suprema Corte de Justicia revocó el fallo y le dio alivio a la víctima, que hoy tiene 23 años.
Los magistrados sentenciaron al abusador a ocho años de prisión por el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el encargado de la guarda”.
Cabe destacar que por petición del abogado defensor del acusado, hasta que la decisión no cobre firmeza, seguirá en libertad, aunque tendrá tobillera electrónica.
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