Mientras Defensa y Justicia sigue entrenándose para encarar el sprint final del torneo con éxito, hay jugadores nacidos en el club que vienen con envión y le meten presión al entrenador, y uno de los casos más notorios es el del delantero Nicolás Fernández.
Uno de los matices en la jornada en Junín ante Sarmiento es que Nico, el menor de la dinastía Fernández, hizo un gol el partido de Reserva, y su hermano Brian, del otro lado del mostrador, le anotó al Defe en la victoria del Kiwi en el cotejo principal.
Más allá de ese detalle, Nico, a los 22, sólo quiere ser considerado: “Me siento muy bien, confiado y creo que despacito hago los méritos para estar. Entreno muy bien y espero el segundo semestre para tener mi oportunidad, quizá en las Copas. No estoy tan lejos, pero siento de que llegará mi momento”, se sinceró en diálogo con “El Quilmeño”.
Su tiempo está por llegar
“Creo que tendré mi chance, los chicos de la Reserva entrenamos con el plantel profesional y somos observados por Sebastián Beccacece. Si el próximo DT nos mira, tendré que redoblar esfuerzos para ser tenido en cuenta. Hay que seguir trabajando para tener un lugar, demostrar lo que tengo, más aún por el recambio que habrá ante las salidas de Bouzat y de Juan Kaprof”, aseguró Fernández.
Pero más allá de su ansiedad y de la forma en la que el club decide cuidar a los chicos y no ponerlos en cancha cuando el partido necesita de jugadores con un gran sentido de responsabilidad, él sabe que tiene que esperar. Los diálogos con sus hermanos Leandro y Brian lo llevaron a comprender que el fútbol tiene sus tiempos y que una vez que dé el primer paso firme podrá comenzar una gran carrera.
“Sé que soy chico, pero a veces tengo ganas de saltar a la cancha. Mis hermanos y las personas del club me contienen y ayudan mucho en eso”, apuntó.
Fernández admitió que vivió de manera especial el duelo ante Sarmiento, ya que su hermano Brian estuvo del lado del Kiwi y hasta le anotó al Defe: “Fue muy lindo verlo jugar, él está bien, recuperó la felicidad. Casi grito el gol de Sarmiento pero me contuve, porque sentí una alegría enorme por Brian. Somos muy unidos y los que nos conocen saben que venimos de abajo, del sacrificio”.