En el contexto del Día Mundial de la Investigación Clínica, la atención se centra en cómo las nuevas tecnologías están revolucionando la creación de medicamentos y vacunas.
La incorporación de inteligencia artificial (IA) en el desarrollo de terapias y vacunas está transformando los tiempos de la investigación clínica tanto a nivel mundial como en Argentina, ya que actualmente procesos que antes podían demorar más de siete años ahora logran completarse en alrededor de cinco, lo que implica una reducción cercana al 33% en los plazos totales y genera una oportunidad fundamental: que los pacientes accedan más rápido a tratamientos innovadores.
En el marco del Día Mundial de la Investigación Clínica, que se celebra cada 20 de mayo bajo el lema global ‘Investigación clínica en ascenso’, especialistas remarcan que la IA ya interviene en todas las fases del proceso, desde la planificación de los ensayos hasta la evaluación de resultados y los procedimientos regulatorios.
La aplicación de estas tecnologías permitió disminuir a la mitad el tiempo necesario para diseñar estudios (de 12 a 6 meses), reducir considerablemente el reclutamiento de participantes (de 18 a 10 meses) y optimizar el análisis de información (de 12 a 8 meses), además de identificar con mayor exactitud qué pacientes obtendrán mejores resultados y perfeccionar los niveles de seguridad, según indicaron desde Sanofi.
“La IA nos permite tomar mejores decisiones basadas en datos desde el inicio, diseñar estudios más eficientes y, lo que es más importante, acercar antes nuevas opciones terapéuticas a los pacientes que las necesitan. Además de impactar en los tiempos, aplicar IA en todos los procesos de I+D repercute también en la calidad de la investigación y en la posibilidad de incluir poblaciones más diversas”, señaló Emma Venezian.
La disminución de los tiempos en investigación clínica no representa únicamente un progreso técnico, ya que para quienes viven con enfermedades crónicas, poco frecuentes o complejas, implica la posibilidad de acceder antes a terapias innovadoras, algo fundamental cuando no existen otras opciones disponibles.
Actualmente, Sanofi Argentina ocupa un papel importante dentro de este ecosistema porque participa en estudios clínicos correspondientes al 90% del pipeline de nuevas moléculas con investigaciones de fase 1 a 3. Además, junto con Chile, mantiene en marcha 175 estudios en la región, impulsando la innovación y la inversión en investigación clínica en el Cono Sur.
En Argentina, cientos de profesionales de la salud forman parte de estudios clínicos dentro de una red integrada por centros de investigación públicos y privados de alto nivel, además de equipos multidisciplinarios. Esta estructura favorece el acceso temprano al conocimiento científico y a tratamientos innovadores, brinda oportunidades a los pacientes y fortalece el sistema sanitario.
“La alta participación en investigación clínica nos hace protagonistas del avance de la innovación, de la generación de conocimiento sobre nuevos tratamientos, vacunas y mecanismos de enfermedades. Cuando logramos hacerla más eficiente, el beneficio se multiplica: para los pacientes, para los médicos, para todo el sistema sanitario y para la economía del país”, agregó Emma Venezian. Directora de la Unidad de Estudios Clínicos del citado laboratorio.
El impacto de la inteligencia artificial se extiende a lo largo de todo el desarrollo de medicamentos:
En ese sentido, Venezian expresó: “Estas mejoras no solo se traducen en una identificación optimizada de nuevas moléculas, desarrollo clínico más preciso y eficiente, reducción de costos operativos, sino que además optimiza la identificación de pacientes que se beneficiarán de un tratamiento específico y aumenta la tasa de éxito regulatorio, lo que contribuye a un desarrollo más sostenible de nuevas terapias”.
Durante los últimos años, Argentina fortaleció su posición como un centro estratégico para la investigación clínica en América Latina. La inversión sostenida, la calidad de los centros y el cumplimiento de normas regulatorias internacionales permiten que el país participe en estudios multinacionales de gran relevancia.
Entre 2022 y 2025, la inversión del laboratorio en investigación clínica en Argentina alcanzó los 96 millones de dólares, con perspectivas de crecimiento sostenido para los próximos años. Actualmente, desarrolla decenas de estudios activos en áreas como inmunología, enfermedades respiratorias, dermatología, patologías poco frecuentes, hematología, sistema nervioso central, oncología, metabolismo y vacunas.
En este escenario, la integración de inteligencia artificial aparece como un motor clave para sostener ese crecimiento y fortalecer el papel del país en el avance científico global. “La combinación entre talento local, infraestructura y nuevas tecnologías como la IA posiciona a Argentina en un lugar estratégico para la investigación clínica del futuro”, concluyeron.
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