El verano sigue siendo la estación preferida de estos insectos, por lo que en esta etapa es necesario mantener la prevención y la protección en altos niveles.
Sin agua el mosquito no vive, por lo que es importante eliminar y/o limpiar todos los contenedores donde se pueda acumular agua.
Si se puede, no exponerse al aire libre durante la mañana y al caer la tarde, que es el momento en que más pican por la luminosidad.
El 1 de febrero de 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció una emergencia de salud pública de importancia internacional, tras el aumento de malformaciones neonatales y trastornos neurológicos asociados con la circulación del zika. Actualmente, 45 países y territorios de las Américas confirmaron casos autóctonos por transmisión vectorial del virus.
La situación epidemiológica reciente de las tres enfermedades en la región de las Américas se caracteriza por la ocurrencia de importantes brotes en sus principales centros urbanos, ocasionando una gran carga a los servicios de salud y en la economía de los países afectados. En 2016 fueron notificados alrededor de 2 millones de personas con dengue, 500 mil con zika y 100 mil con chikungunya. También fueron registrados 836 muertes por dengue y 2066 casos de síndrome congénitos asociados a la infección por el virus zika.
En Argentina fueron notificados 76.734 casos y 10 muertes sospechosas por dengue en 15 jurisdicciones del país, incluyendo la región metropolitana de Buenos Aires. También, por primera vez, fue confirmada la transmisión autóctona de zika y chikungunya en el territorio argentino. La manera más efectiva de proteger a las personas de estas enfermedades es mediante la eliminación de los recipientes u objetos donde los mosquitos pueden reproducirse en y alrededor de las casas, lugares de trabajo, escuelas y en la comunidad.
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