Una anatomopatóloga mencionó que el riñón del Diego padeció una “necrosis” por “hipoxia” mientras que un bioquímico remarcó que no se detectaron drogas ni alcohol.
La muerte de Diego Armando Maradona, uno de los máximos símbolos de la historia argentina, sigue generando nuevos episodios de revelaciones. Ahora, médicos forenses que le realizaron la autopsia al legendario futbolista remarcaron que la víctima presentó “edematizaciones”, mientras que una anatomopatóloga indicó que padecía “un cuadro compatible con una "cirrosis hepática” en sus últimas horas.
Federico Corasaniti fue el primer testigo en la séptima audiencia del nuevo juicio por la muerte del exjugador, que se lleva a cabo en los Tribunales de San Isidro. Alrededor de las 10:40, el legista comenzó a declarar mediante la plataforma de videollamadas Zoom ya que vive en España, desde donde recordó haber sido contactado por su colega Carlos Mauricio Casinelli, cuya comparecencia se postergó para el jueves.
“Nos reunimos en una estación de servicio y luego fuimos con los demás peritos a la casa" del barrio cerrado San Andrés de en Tigre comenzó su declaración. Luego, consignó que la habitación del paciente tenía “poca luz natural” con “sábanas en las ventanas”, mientras que el cuerpo estaba tendido sobre la cama.
En este sentido, describió que “había botellas de agua mineral a medio tomar, ampollas de medicación, un inodoro portátil u ortopédico” en el dormitorio de Diego, quien estaba en posición de cúbito dorsal con un ”falso hongo de espuma visible, blanquecino" y que luego se tornó "rosado" en la autopsia.
El aire acondicionado y el ventilador estaban “prendidos”, se hallaron signos de “edema generalizado a nivel subcutáneo” y un “abdomen globoso con tres litros de ascitis (acumulación de líquidos)". Por otro lado, encontró manchas violáceas -livideces- en la altura de la pelvis.
Corasaniti rememoró que en la necropsia, llevada a cabo junto a Cassinelli, el corazón de Maradona estaba “agrandado, aumentado de tamaño” e indicó que falleció a las 12 del 25 de noviembre de 2020. Tras un cuarto intermedio que se extendió desde las 13 hasta las 14:30, llegó el turno de la anatomopatóloga Silvana De Piero, quien detalló la pericia toxicológica efectuada sobre las muestras extraídas del cadáver.
“Este hígado tiene una patología, un sufrimiento, mostraba un cuadro compatible con una cirrosis hepática”, indicó De Piero, quien explicó que el riñón, otro de los órganos examinados, presentaba una “necrosis” como consecuencia de una “hipoxia” (ausencia de oxígeno), por lo que se encontraba “dañado”.
Asimismo, De Piero describió que el corazón padecía una “fibrosis subendocárdica, una formación del tejido fibroso anormal dentro del músculo cardíaco, mientras que el pulmón estaba “ascítico” y había “edema” dentro del cerebro.
Finalmente, el bioquímico Ezequiel Ventossi consignó que se recibieron dos tubos de orina de 15 mililitros cada uno, dos recipientes de sangre, solución fisiológica, hisopados nasales, siete sobres cerrados con botellas de agua y ampollas de ranitidina para llevar a cabo la pericia histopatológica de las muestras de Diego Armando Maradona.
El testigo recordó que “no se detectaron drogas de abuso” como cocaína, TCH, anfetamina y MDMA (éxtasis), como así tampoco “alcohol” en sangre y orina, a la vez que se observaron distintos medicamentos.
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