En el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, la profesional aseguró que en la casa "no había caja de emergencia ni desfibrilador, ni un teléfono".
Tamara Mansilla, una de las enfermeras que atendió a Diego Armando Maradona durante el tratamiento domiciliario que recibió en sus últimas dos semanas de vida, declaró este jueves en el juicio que busca establecer responsabilidades por el fallecimiento y aseguró que en la casa "faltaban cosas para atenderlo".
La enfermera Mansilla hizo guardia en la casa de Maradona el 12 de noviembre de 2020, cuando pasó "toda la noche despierta en la cocina", desde donde se oían los movimientos del paciente.
"No me sentí cómoda con el lugar, porque faltaban cosas para atenderlo. Ante una urgencia, no había caja de emergencia ni desfibrilador, ni un teléfono para poder llamar. No estaba muy clara toda la logística", declaró Mansilla.
La testigo detalló que las indicaciones de la medicación de Maradona estaban pegadas en la puerta de la heladera, en una hoja sin sellado ni firma, algo que en su experiencia resultaba atípico.
La enfermera dijo que tenía indicado "el control de los signos vitales" y contradijo así al coordinador de enfermeros, Mariano Perroni, acusado en este juicio y que en una audiencia previa aseguró que el control de signos vitales -que no todos los enfermeros llevaron a cabo- no estaba indicado.
Consultada por la Fiscalía sobre la negativa de Maradona de dejarse atender y sobre cómo se debe proceder en esos casos, Mansilla, que cuenta con veinte años de experiencia en el rubro, contestó: "Hay que abordarlo de todas formas. Por la fuerza no. Si no se deja atender y corre riesgo su vida hay que judicializarlo. Yo como enfermera tengo que avisar".
También declaró este jueves el enfermero Aldo Zenteno, quien dijo que no había tenido inconvenientes con el paciente y que pudo tomarle los signos vitales durante las cuatro guardias realizadas en el domicilio.
Ratificó que en la casa "no había ningún elemento médico" y agregó: "Para mí tenía que haber indicaciones médicas firmadas por un profesional y una ambulancia en la puerta para la atención de urgencia".
También se refirió al motivo del tratamiento domiciliario, uno de los ejes de disputa del juicio, ya que algunos de los acusados aseguran que se trataba exclusivamente de un control de adicciones y no de un tratamiento posoperatorio tras ser intervenido por un hematoma subdural en la cabeza: "Me habían informado que lo habían operado y que para la recuperación iba a estar en esa casa".
"Nos habían dicho que nos quedemos en el living o afuera, nos dijo su sobrino y la custodia. Me habían dicho que trate de no molestarlo, de dejarlo tranquilo", declaró Zenteno.
El enfermero precisó que en general vio bien a Maradona, salvo el 23 de noviembre, dos días antes de su muerte, cuando lo vio "un poquito hinchado".
Tanto Zenteno como Mansilla fueron desvinculados del servicio cuando se decidió extender la duración de las guardias para reducir la cantidad de enfermeros. Solo Ricardo Almirón y Dahiana Madrid, ambos imputados en la causa, lo atendieron hasta su muerte, el 25 de noviembre de 2020.
Además de Perroni y Almirón, son juzgados en este proceso el neurocirujano y médico de cabecera del astro, Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, la coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical Nancy Forlini, el médico clínico Pedro Di Spagna y el psicólogo Carlos Díaz, todos acusados del delito de homicidio simple con dolo eventual. La enfermera Madrid será juzgada en un proceso paralelo que aún no tiene fecha de inicio.
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